Oruro, Relajo e Historia
Llegamos a las 4:30 de la madrugada a la ciudad, el bus hizo un par de paradas antes y nunca anunciaban en que pueblo o ciudad uno estaba, entonces estábamos un poco preocupados de no pasarnos y terminar en quizás que pueblo. El bus no entra a la terminal, si no que te deja en frente de este, por lo cual tomamos nuestros bolsos y cruzamos hasta ella, dada la hora, lo mejor era esperar dentro de ella y no aventurarse. Al ingresar nos llamó enormemente la gran cantidad de personas que literalmente dormían en el sueldo del terminal, mas de 100 personas habían hecho su “cama” con frazadas y dormían en grupo y algunos solos, tranquilamente en el piso de la terminal y claramente esto es habitual en ese lugar.
El viaje desde Uyuni hasta Oruro fue relativamente calmo, el camino es bastante plano y como viajamos de noche, sumado al cansancio del día anterior, pues dormimos todo el viaje; eso sí, el calor intenso que se vivía dentro del bus, dado que no contaba con aire acondicionado y por mala fortuna no llevamos la suficiente cantidad de agua, que luego del viaje al salar y la cantidad de sol absorbida, hizo que los 2 litros de agua que llevábamos se hicieran poco. Llegamos a las 4:30 de la madrugada a la ciudad, el bus hizo un par de paradas antes y nunca anunciaban en que pueblo o ciudad uno estaba, entonces estábamos un poco preocupados de no pasarnos y terminar en quizás que pueblo. El bus no entra a la terminal, si no que te deja en frente de este, por lo cual tomamos nuestros bolsos y cruzamos hasta ella, dada la hora, lo mejor era esperar dentro de ella y no aventurarse. Al ingresar nos llamó enormemente la gran cantidad de personas que literalmente dormían en el sueldo del terminal, mas de 100 personas habían hecho su “cama” con frazadas y dormían en grupo y algunos solos, tranquilamente en el piso de la terminal y claramente esto es habitual en ese lugar. Nosotros nos acomodamos en un pasillo cerca de un grupo de turistas Franceses, era mejor estar cerca de “colegas viajeros” frente a cualquier imprevisto. En el observar la dinámica de los lugareños, pues notamos que acá las mujeres no llevaban tanto la tan característica vestimenta Chola y vimos más de lo que nos hubiese gustado, hombres borrachos, oímos a un niño gritar incesantemente su producto “salteñas”, que eran unas empanaditas típicas de Bolivia; también notamos que cobraban el “derecho a la terminal” que finalmente descubrimos que este impuesto lo cobran para que puedas abordar el bus, los precios eran relativamente similares en las ciudades que recorrimos y este en particular costaba 1 Bs. Las horas transcurrían y el sueño llegaba, pero dormir en un pasillo con gente transitando frente tuyo no es lo más cómodo; cercano a las 6:00 de la mañana quisimos emprender camino, al salir a preguntarle a una señora por dónde pasaban los taxis hasta la hostal que había averiguado para alojar en esa ciudad; pues ella nos dijo que mejor esperáramos hasta que saliera el sol pues ese sector no era el mejor; y como chicos entendidos, obedecimos y nos quedamos una hora más. Con el sol iluminando la ciudad, nos fuimos rumbo a la hostal, quedaba a tan solo 15 minutos caminando, pero al llegar lamentablemente no tenían disponibilidad de habitaciones si no que hasta el mediodía (nosotros llamamos por teléfono a la hostal el día anterior desde Uyuni y no quiso hacer una reservación, solo nos dijo que había que llegar y ver la disponibilidad….) comenzamos a recorrer las diversas calles y preguntamos en cuanta hostal se nos cruzaba y no teníamos suerte, finalmente llegamos a una calle principal y preguntamos en un edificio que tenía letrero de “hotel”, la entrada era una mampara de vidrio y luego estaba una pequeña oficina que oficiaba de recepción, consultamos el precio y vimos la habitación; sería solo una noche por 40 Bs, no estaba mal, el problema fue el baño, un lugar que dejaba mucho que desear pero por suerte estuvimos prácticamente solo en el lugar así que no nos topamos con nadie.
Instalados, dormimos un rato para recuperar fuerzas, solo dos horas mas tarde estábamos listos para recorrer la ciudad, lo primero que hicimos fue probar una de esas empanadas que tanto anunciaban, eso sí, probamos una variación de las “salteñas”, las “tucumanas” y la gran diferencia era su masa un tanto dulce, el relleno, pues papas, carne, huevo, arvejas, casi una carbonada dentro de una masa, pero muy rica y contundente. Al salir de la terminal en la mañana, notamos la oficina de turismo por lo cual acudimos a ella, acá nos atendió una chica muy agradable y nos dio cuanta información solicitamos, incluyendo mapas y hasta la locomoción que debíamos tomar para llegar a cada lugar, pasamos a la terminal a comprar los pasajes para nuestro siguiente destino, Cochabamba, el cual nos salió por 35 Bs y además aprovechamos de cambiar más dinero. Decidido el destino a conocer emprendimos rumbo por las calles de Oruro, la verdad es una ciudad mucho más moderna que Uyuni, construcciones de ladrillo con varios pisos y cero estilo altiplánico, en el andar nos topamos con una iglesia y que solo por curiosidad entramos, nos llamó la atención la mezcla que existe entre el estilo del catolicismo junto con las costumbres locales, pero sin duda lo que mas nos llamó la atención, fue que esa iglesia fue tan conocida, dado que en una eucaristía el vino que usa el cura se transformó en sangre y tenían en la misma iglesia los reportes científicos que daban veracidad que esto fue así. Terminada esta visita, seguimos caminando en busca del transporte que nos llevaría a las Termas de Obraje, ya había averiguado previamente que hacer en esta ciudad y esto sin duda era un imperdible, rápidamente encontramos el transporte y por solo 3 Bs y un viaje de unos 25 minutos, llegamos a las termas; cuando llegamos comenzó a llover, pero el clima estaba templado, fuimos a la boletería y por 10 Bs por persona puedes acceder a 30 minutos a las tinajas privadas y luego puedes hacer uso de la piscina termal todo el día si gustas, nuevamente tuvimos suerte y solo nos cobraron 5 Bs c/u; mientras esperábamos a que se desocupara una tinaja, uno de los escenarios mas lindos se nos reveló; una intensa granizada comenzó a caer y fue todo un espectáculo ver como caían furiosos los granos sobre esa piscina caliente llenando de puntos blancos el piso alrededor . Luego de unos minutos accedimos a nuestra tinaja privada, era un cuarto de unos 15 mts cuadrados donde de uno los rincones caía el agua termal, nos pusimos nuestros trajes de baño y nos depositamos gustosos en esa caliente agua que bordeaba los 30º C rica en magnesio y que fue sin duda la media hora mas relajante de todas; terminado eso, salimos al exterior a disfrutar de la piscina, un gran lugar donde había mas gente local que extranjera y podías nadar tranquilamente en esas calientes aguas. Luego de unas horas de disfrutar el lugar, decidimos que era tiempo de volver para seguir recorriendo la ciudad; mientras esperábamos a que llegara el colectivo, recorrimos un poco el entorno y que sin duda colaboraron a este relajo y percepción de la belleza natural que posee ese país.
De vuelta en la ciudad queríamos conocer la Iglesia del Socavón y sin duda, es otro imperdible; la iglesia es imponente, muy bien decorada, a su costado hay dos museos, el primer museo es el Sacro, y tiene muchas pinturas, trajes y ornamentos que datan de la, época Española y el segundo es el museo Minero y este vuela la cabeza, te cobran entrada, y como fue habitual en Oruro nos cobraron menos; pero bien vale su precio, pues conocer la historia de esa iglesia y el por qué de su nombre es genial, literalmente al fondo de la misma iglesia hay un socavón y que es el antiguo acceso a una mina y puedes hacer el recorrido al interior de esta guiado por un chico que va contando toda la historia y el por qué de la construcción de esa iglesia sobre el mismo socavón; sin duda espectacular.
Ya se entraba la tarde y nos faltaba conocer el Santuario de la Virgen del Socavón, directo sobre un cerro colindante está este santuario, tienes dos opciones, tomar un colectivo hasta allá o caminar, nosotros decidimos caminar, y creo que en esto como que pagamos penitencia y por ello el resto del viaje fue bueno, pues fueron cerca de 40 minutos de caminata ascendente por un camino serpenteante de escaleras ¡y como costó llegar!, pero el premio arriba era mas que merecido, una vista de la ciudad completa, con salinas de fondo, cerros poblados, hilos de calles, nubes multicolores y por su puesto la imponente figura de la Virgen; personalmente no soy Cristiano, pero puedo apreciar totalmente la belleza de esa obra, una Virgen muy cuidada, delicada y bellamente construida, el verla te llenaba de armonía y como no además con semejante vista de la ciudad.
Luego de disfrutar un rato en ese mirador, comenzamos el descenso, recorrer sus calles entrecortadas sin dudas nos recordó mucho a nuestra ciudad de Valparaíso. Llegamos hasta el centro cívico de Oruro, se notaban la presencia de arquitectura Europea, dándole un toque mas clásico, con plazas muy bellas, entre ellas la 10 de Febrero y la plaza Manuel Castro de Padilla, decorados con esculturas clásicas.
Ya cercano a las 8 de la tarde, era tiempo de “almorzar”, yo quería algo más casero y típico del lugar pero en esta búsqueda topamos con un lugar que mezclaba pastelería con comida rápida…el plato a elección de mi parte fue papas fritas con cubos de pollo y plátano frito y Pablo pidió papas fritas con mini albóndigas, ambos acompañados de jugo de manzana natural todo por 25; Bs una bomba al estómago pero ¡¡por Dios que estaba rico!!; luego nos fuimos a descansar un rato a la hostal.
Finalizado el descanso, salimos a ver si encontrábamos algún bar que nos llamara la atención y probar alguna nueva cerveza; en el caminar nos topamos con el Faro de Conchupata, pero a pesar de ser un lugar histórico (lugar donde se izó por primera vez la bandera Boliviana) fue solo un punto de paso pues si de vistas se trata ya la Virgen había hecho lo suyo. Una de las cosas que mas nos gustó, fue el ver tiendas especializadas en vestimenta para el Festival de Oruro, que lamentablemente no podríamos ver pues sería en un par de semanas más, pero así y todo tuvimos un bello encuentro mientras caminábamos ya bajo un presente lluvia , con un grupo de cerca de 30 personas ensayando en plena calle, la música amplificada con parlantes y bailando con mucho entusiasmo, sin preocuparse ni un segundo por lo mojado que estaban a causa del agua que caía.
Luego de finalizar la búsqueda de un bar e inclinarnos a comprar cervezas Paceña en una botillería que hayamos por 11 Bs c/u, pues nos quedamos en la hostal viendo la televisión Boliviana, donde vimos una de las escenas más fuertes y que no esperábamos; producto de las lluvias de los días anteriores hubo varios desbarrancos y salidas de ríos y canales, entre ello un accidente de tránsito, en el cual muchas personas muertas y el noticiero mostraba como sacaban los cuerpos de niños muertos y los dejaban a un costado de la vía….demasiado crudo e impactante para verlo en un noticiero local. Finalmente el sueño llegó y era hora de dormir.
Nos levantamos cerca de las 9 de la mañana, nuestro bus partía a las 10 a.m y estábamos tan solo a pasos de la terminal de buses, nos aprovisionamos con agua y esperamos a que llegara nuestro bus, mientras la ciudad de Oruro se despedía con sus ya letánicos llamados –Cochabambaaaa!- , -Pan dulceee!-, - Salteñas!-….
FUENTE:
VIAJEROS
(29-01-2014)