Un abogado acorrala al testigo de la Fiscalía

Las preguntas formuladas por el abogado José Hoffmann, prácticamente, acorralaron al testigo de la Fiscalía, el teniente de la Policía Miguel Rolando Ocampo, en la audiencia del caso Rózsa. El uniformado afirmó que en la investigación se colectó el mensaje de un correo electrónico supuestamente de autoría del coronel de Ejército Zoilo Salces, con la dirección choquito05@hushmail.com. Además con mensajes destinados al correo camba3@hushmail.com, dirección que sería según Ocampo de Eduardo Rózsa, abatido en el hotel Las Américas el 2009.
Las preguntas formuladas por el abogado José Hoffmann, prácticamente, acorralaron al testigo de la Fiscalía, el teniente de la Policía Miguel Rolando Ocampo, en la audiencia del caso Rózsa. El uniformado afirmó que en la investigación se colectó el mensaje de un correo electrónico supuestamente de autoría del coronel de Ejército Zoilo Salces, con la dirección choquito05@hushmail.com. Además con mensajes destinados al correo camba3@hushmail.com, dirección que sería según Ocampo de Eduardo Rózsa, abatido en el hotel Las Américas el 2009. Cuando Hoffmann le cuestionó por qué estaba seguro de que esas cuentas electrónicas pertenecían a las personas aludidas, el testigo no supo qué responder; enseguida la Comisión de Fiscales apeló a las objeciones para impedir que el defensor siga el cuestionamiento. Basado en fotocopias simples. Otra de las preguntas claves de Hoffmann a Ocampo fue sobre el formato de los correos electrónicos y el testigo respondió que eran fotocopias. El declarante admitió que nunca vio los originales de esos mensajes digitales. \"El exfiscal Marcelo Soza viajó para conseguirlos, pero desconozco si lo logró\", indicó Ocampo. Ante esa respuesta, el jurista increpó al declarante por qué hacía valoraciones sin respaldo y pidió al tribunal que no tome en cuenta como prueba dichos correos. En este último caso señaló incluso que la carta enviada por el exfiscal Soza, en la que denuncia irregularidades en el caso Rózsa, no fue admitida como prueba pese a la certificación de autoridades brasileñas, solo por las trabas de la Cancillería boliviana.
FUENTE: EL DIA             (23-05-2015)