El Comando Sur de Estados Unidos trabaja para detener el narcoterrorismo en la región
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) procura anular el sustento financiero de las organizaciones terroristas y los grupos armados ilegales como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) trabajando estrechamente con naciones aliadas de América para combatir el crimen organizado, especialmente el narcotráfico, y específicamente en Colombia.
Marina Shulamith
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) procura anular el sustento financiero de las organizaciones terroristas y los grupos armados ilegales como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) trabajando estrechamente con naciones aliadas de América para combatir el crimen organizado, especialmente el narcotráfico, y específicamente en Colombia.
Colombia ofrece asistencia a sus homólogos de Centroamérica y México en la lucha contra las redes delicitvas a través del Plan de Acción de Cooperación en Seguridad Regional Colombia-Estados Unidos.
“Colombia es un gran ejemplo que muestra cómo el apoyo sostenido de Estados Unidos permite ayudar a un país aliado a recuperar el control de la seguridad, fortalecer las instituciones, erradicar la corrupción e impulsar su economía”, afirmó el General John F. Kelly (SOUTHCOM). “El cambio de rumbo de Colombia es nada menos que fenomenal, y se sostiene trabajando codo a codo con Estados Unidos mejorar la estabilidad regional”.
Esta cooperación toma diversas formas. Por ejemplo, el Comando Sur y los países aliados en la región han intensificado las medidas de interdicción este año con el propósito de impedir que las FARC se beneficien del negocio de las drogas ilegales.
“Confiamos en gran medida en nuestros aliados internacionales [de toda la región]”, manifestó el General Kelly durante la XXXII Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), realizada en Cartagena del 2 al 4 de junio.
En Centroamérica y el Caribe, ya en su cuarto año, la Operación MARTILLO ha logrado confiscar más de 400 toneladas de cocaína, valuadas en US$8.000 millones en ganancias potenciales para las organizaciones del crimen transnacional.
FARC y ELN trafican drogas para financiar la actividad terrorista
“El narcotráfico es extremadamente redituable y existen estructuras de las FARC –especialmente en la frontera con Panamá y otros [países]– que representan una fuente significativa de ingresos para los líderes guerrilleros”, señaló el Coronel retirado del Ejército colombiano Michel Martínez Poinsenet, analista en temas de seguridad y defensa.
Las autoridades de defensa colombianas estiman que las FARC generan más de US$3.500 millones anuales en ganancias provenientes de la droga, un flujo de ingresos del que la organización terrorista depende cada vez más a medida que otras fuentes de recursos se agotan. En los últimos años, por ejemplo, las fuerzas de seguridad han llevado a cabo exitosamente múltiples operaciones contra otras dos fuentes de financiamiento de las FARC: la extorsión y los secuestros. Los esfuerzos conjuntos del Ejército Nacional de Colombia, la Policía Nacional y organismos civiles han reducido los secuestros en Colombia en más del 90% desde el año 2000, según la agencia colombiana antisecuestros.
Por consiguiente, los grupos que operan fuera de la ley como las FARC y el ELN se han volcado cada vez más al narcotráfico para financiar sus operaciones.
“La presión de las fuerzas de seguridad sobre las FARC, a partir del Plan Colombia, forzaron al grupo terrorista a modificar sus estrategias de financiamiento”, explicó Néstor Rosanía, Director del Centro de Estudios en Seguridad Defensa y Asuntos Internacionales (CESDAI). Anteriormente, la organización criminal centraba su accionar en la extorsión y los secuestros, “pero luego se volcaron hacia el narcotráfico”.
Además, el grupo terrorista se dedica a la minería ilegal y al robo de combustible en gran escala para generar fondos que le permitan comprar armas y explosivos. “Las FARC nuevamente están modificando y diversificando sus fuentes de financiación”, precisó Rosania. “Los recursos naturales están pasando a ser estratégicos para estos grupos terroristas [FARC y ELN]. En la actualidad, las FARC hacen negocios con sus antiguos enemigos. Las bandas del crimen organizado comparten rutas y logística con ellos, y estamos viendo la lucha violenta por los recursos del país”, añadió.
La cooperación internacional es un componente clave en la lucha contra el narcotráfico, la minería ilegal y el robo de combustible que las FARC y el ELN utilizan para financiar sus operaciones.
“Colombia nos enseñó que un compromiso permanente de los Estados Unidos puede hacer una diferencia real y duradera”, señaló el General Kelly en una declaración realizada ante el Congreso de EE.UU. en marzo pasado. “La buena noticia es que sabemos cómo ganar esta batalla. Colombia nos enseñó que la clave para derrotar a insurgentes es la misma que para derrotar redes delictivas: un gobierno fuerte y responsable que proteja a sus ciudadanos, defienda el estado de derecho y expanda las oportunidades económicas para todos”.
Posibles vínculos con grupos terroristas de Medio Oriente
El Comando Sur está preocupado por la superposición financiera y operacional de las redes delictivas y terroristas en los países de la región y fuera de ella. Si bien el alcance de esta cooperación delictiva-terrorista no resulta clara, lo que se percibe es que los terroristas y las organizaciones militantes acceden al mercado ilícito internacional para respaldar sus actividades delictivas y obtener armas y fondos para llevar adelante sus operaciones. Entre otras medidas, las autoridades militares están observando si los grupos terroristas de Medio Oriente intentan aliarse con organizaciones ilegales latinoamericanas para generar fondos destinados a ataques terroristas.
“El grupo terrorista libanés Hezbollah –que ha considerado durante mucho tiempo a la región como un blanco potencial de ataque contra los israelíes u otros enemigos occidentales– tiene partidarios y simpatizantes en comunidades de la diáspora libanesa en Latinoamérica, algunos de los cuales participan en lucrativas actividades ilícitas como el lavado de dinero y el tráfico de mercadería falsificada y drogas”, explicó el General Kelly.
Si Hezbollah tuviera la intención de formar una alianza con las FARC o el ELN, no sería la primera vez que un grupo terrorista internacional realizara operaciones en Colombia. El Ejército Republicano Irlandés (IRA), por ejemplo, colaboró en el entrenamiento de las FARC, especialmente en el uso de dispositivos explosivos, precisó el Coronel Martínez.
Si bien las FARC y el ELN no comparten el enfoque ideológico de los grupos terroristas de Medio Oriente, aún así podrían formar una alianza con una organización como Hezbollah. “Podría tratarse de un tipo diferente de colaboración, como el intercambio de entrenamiento militar por armas”, que otorgaría a las FARC y el ELN el acceso a misiles aéreos o drones, señaló Luis Fernando García Arenas, quien trabaja en el Banco de la República y es especialista en prevención de lavado de dinero y terrorismo.
Es posible que grupos terroristas extranjeros procuren trabajar con organizaciones delictivas de Latinoamérica por razones pragmáticas. “Grupos armados ilegales como las FARC, el ELN y otras bandas criminales cuentan con infraestructura, control territorial de ciertas áreas remotas y una inyección de enormes cantidades de dinero proveniente del narcotráfico, que fácilmente le permitirían su colaboración recíproca y alianza”, afirmó el Coronel Martínez.
Hezbollah y el Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS) también representan una amenaza en Latinoamérica, al pretender influir sobre los jóvenes a través de las redes sociales, como Twitter y Facebook, dado que “los colombianos somos todo pasión y la juventud puede caer fácilmente ante estas propuestas”, sostuvo el analista.
El Coronel Martínez declaró confiar en que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Colombia se encuentran “entre las mejor entrenadas del mundo” y están a la altura de la tarea de contrarrestar cualquier alianza entre grupos terroristas de Medio Oriente y organizaciones ilegales en el ámbito local.
FUENTE:
DIALOGO
(15-06-2015)