El agujero negro del voto secreto

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Es una realidad que el gobierno de Luis Arce carece de mayoría en la Asamblea Legislativa y que, para lograr gobernabilidad, sus legisladores están recurriendo a una serie de artimañas que dañan la democracia legislativa. En pocos días, el presidente de la Cámara de Diputados, Jerges Mercado, ha puesto en marcha dos de esas estratagemas; la primera consistente en ignorar los votos blancos para dar por aprobada la polémica ley del oro sin tener mayoría absoluta; y la segunda, la instauración del voto secreto, con el que sí logró la mayoría que estaba buscando, pero a costa de haber puesto bajo sospecha a los legisladores que cambiaron su voto de un día para otro. La Asamblea Legislativa es la máxima expresión de la democracia representativa y todas sus acciones deberían ser transparentes, de cara a sus mandantes, que son los ciudadanos que votaron por las diferentes bancadas que conforman las cámaras de diputados y senadores. El voto secreto instaurado por Mercado ha abierto un agujero negro en el que pueden caber muchas cosas, como corrupción, extorsión, prebendas, manipulaciones y todo tipo de tratos y, como en el pasado, también maletines negros. La mañana del viernes, Mercado dio por aprobada la ley del oro con sólo 54 votos, pese a que necesitaba 60 para obtener la mayoría absoluta. Su argumento fue que los 41 votos blancos no cuentan, en una abierta violación a la Constitución y al reglamento legislativo. Ante la ola de críticas y el rechazo de la oposición a ese conteo, el domingo por la mañana, luego de una sesión de casi 22 horas, la ley del oro fue aprobada con 73 votos a favor, luego de haber dispuesto que el voto sea secreto y en un cubículo cubierto por una tela negra para que nadie pudiera observar cómo votaban los diputados. La pregunta es cómo se hizo el milagro de que 19 legisladores hayan cambiado su voto en pocas horas, quiénes fueron esos diputados y cuáles son sus argumentos. Es probable que sean integrantes de las bancadas opositoras de CC y de Creemos, pero también es posible que algunos sean evistas, que están venidos a menos y que poco a poco van migrando a la bancada arcista. Mercado felicitó a los “patriotas”, pero en realidad se felicitó a sí mismo porque, según dijo “se ha demostrado que cuando a nuestros diputados se les quitan las tenazas, se les quita el tener que rendirle pleitesía a un jefe, independientemente de qué tienda política sean, actúan con libertad, actúan preocupados por el país”. El punto es que los legisladores llegan al curul representando a una sigla, a una opción política y sus mandantes esperan que sus actos estén en concordancia con esa visión y que no estén rifando su voto de acuerdo con intereses particulares. Lo penoso es que la votación de la ley del oro en Diputados ha sentado un funesto precedente para que, en adelante, el gobierno de Luis Arce logre gobernabilidad de forma secreta y que eso le permita, incluso, tomar las altas cortes del país y hacer las reformas que mejor le parezcan sin consultar a la oposición. Es comprensible que la situación económica del país es crítica, que se necesita liquidez para afrontar la emergencia, pero lo lógico sería que el oficialismo antes de obtener un cheque en blanco para la venta de las reservas de oro, presente un plan de reducción del déficit fiscal porque, de lo contrario, acabará con los ahorros del país en su intento de sostener un modelo económico que ya no tiene sostenibilidad. Lo que el Gobierno está logrando con esta ley es saltarse la autorización congresal para vender la mitad de las reservas del oro del Banco Central sin ofrecer ni siquiera un compromiso de reducción de gastos. La norma ha sido aprobada en Diputados, pero no ha podido ser tratada con dispensación de trámite en el Senado, por lo que ha sido enviada a la comisión respectiva para su tratamiento paso por paso. Ésta es una señal de que la oposición podría dar batalla en la Cámara Alta, pero nada garantiza que el voto secreto le vaya a dar otra victoria al oficialismo, también con un fricasé al amanecer para curar el chaki legislativo. El voto secreto instaurado por Mercado ha abierto un agujero negro en el que pueden caber muchas cosas. La norma ha sido aprobada en Diputados, pero no ha podido ser tratada con dispensación de trámite en la Cámara de Senadores.
FUENTE: PAGINA SIETE             (28-04-2023)