El modelo boliviano en entredicho

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Luis Arce, exministro de Economía y actual presidente de Bolivia, se ha promocionado a nivel nacional e internacional como el creador y ejecutor del modelo económico social comunitario productivo y que, por su aparente éxito durante los 14 años del gobierno de Evo Morales, ha sido catalogado como el milagro boliviano. De hecho, Arce y hace poco también su ministro de Economía, Marcelo Montenegro, han sido premiados a nivel internacional por el supuesto éxito del modelo. Sin embargo, en las últimas semanas se ha abierto un intenso debate entre quienes defienden las bondades del modelo, quienes aseguran que en realidad el éxito se debió a los altos precios de las materias primas y quienes incluso ponen en duda la existencia del citado modelo. Lo que ha traído a flote este debate es la caída de las reservas internacionales a niveles históricos, la escasez de dólares en el país, la bajada que ha sufrido Bolivia en sus calificaciones crediticias, el desplome de sus bonos soberanos y la imposibilidad de encontrar una salida para esta crítica situación. Pero, estas malas noticias tienen una raíz más profunda. El gobierno de Evo Morales ha aprovechado los ingentes recursos que ingresaron al país por la venta del gas, pero no se ha preocupado en atraer inversión extranjera para explorar nuevos campos y mantener el nivel de ingresos. Eso, sumado a la caída de los precios de las materias primas a partir de 2015, además de un alto déficit fiscal por varios años consecutivos, han ido fraguando la crisis que ahora aqueja a las finanzas bolivianas. Por tanto, la pregunta sobre si el modelo boliviano es un éxito o un fracaso es oportuna y necesaria porque únicamente con un diagnóstico certero se podrá diseñar un plan económico a la altura de las circunstancias. Pero, ¿en qué consiste el famoso modelo económico social comunitario productivo? Según información difundida por el Gobierno, se asienta en cuatro pilares: el crecimiento y desarrollo en base al aprovechamiento de los recursos naturales para beneficio de los bolivianos; la apropiación del excedente económico; la redistribución de los ingresos a través de los bonos y otros mecanismos; y la reducción de la desigualdad y la pobreza. El modelo busca, además, usar el dinero de los recursos naturales en los sectores generadores de empleo, como la industria, el turismo, el desarrollo agropecuario, el comercio, en los que el Estado tendría una participación central a través de la industrialización. Si los recursos naturales eran el alfa y omega del modelo, la pregunta es por qué el gobierno de Morales no se preocupó de mantener el nivel de producción y de ingresos de gas natural o por qué no impulsó el cambio de la matriz productiva. Por el contrario, la agresividad del discurso estatizador frenó y alejó a las empresas petroleras que, con mejores condiciones, seguramente hubieran descubierto nuevos reservorios de gas y no hubiéramos tenido pasar de ser un país exportador a un país importador de hidrocarburos. Es difícil olvidar las palabras de Arce en 2014, cuando en su papel de ministro de Economía, había dicho que la economía boliviana “está blindada” y que no sufrirá los efectos de la caída del precio del petróleo. Paradojas de la vida, al mismo Arce le toca lidiar ahora, ya como presidente, con la crisis del modelo que él mismo creó y que presumía como invulnerable. En la búsqueda de respuestas para este debate, el analista Enrique Velazco indica que el PIB boliviano, de unos 40 mil millones de dólares, dista enormemente de las grandes economías de la región y que es superado en cinco veces por países vecinos y modestos como Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Esto lleva a afirmar que el milagro boliviano ha sido una entelequia. Es hora de que el presidente Luis Arce rompa el silencio en el que se encuentra respecto a la situación económica del país para explicar a la gente qué pasó con el modelo que creó y, sobre todo, cuál es el camino que tomará el país de aquí para adelante. Arce y hace poco también su ministro de Economía, Marcelo Montenegro, han sido premiados a nivel internacional. Es hora de que el presidente Luis Arce rompa el silencio en el que se encuentra respecto a la situación económica del país.
FUENTE: PAGINA SIETE             (10-04-2023)