Peculiar forma de cuidado policial

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La misión institucional de la Policía Boliviana es “Proteger al pueblo cumpliendo y haciendo cumplir la ley, brindando seguridad integral con excelencia”. Al menos así lo refiere en su página institucional. Pero hay actuaciones que no condicen con este postulado y que más bien ponen en duda el papel de esta institución, o al menos de algunos de sus miembros. Eso ha ocurrido, por ejemplo, el pasado 23 de marzo. Un oficial detuvo al activista de la plataforma ciudadana “Otra Bolivia es posible”, Iván Meléndez, por el hecho de haber protestado y entregado volantes críticos al oficialismo durante los actos por el Día del Mar. El incidente fue cubierto por varios medios de comunicación, a los que Meléndez explicó que al momento de su detención no le dijeron el motivo y simplemente lo retuvieron por más de media hora en una patrulla y luego lo enviaron a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc). En respuesta, la Policía Boliviana emitió un comunicado en el que explica que pasados los actos de ese día, el activista “habría protagonizado una confrontación verbal con transeúntes provocando un escándalo en vía pública”. Agrega que por ello fue retirado del lugar “por su propia seguridad, ya que existían personas que no compartían su manifestación”. ¿Y por qué la Policía no intervino para garantizar la libertad que tienen los ciudadanos de defender su derecho a la libre expresión? ¿No sería eso lo más sensato? Pero, además ¿Meléndez tenía que permanecer retenido una hora y media para que velen por su seguridad? Por las imágenes que se vieron en los canales de televisión, no había nadie que lo persiga. Se encontraba en un vehículo policial custodiado por dos oficiales de la Policía. El activista denunció que fue detenido sin una acusación específica y que el responsable fue un mayor de la Policía, a quien identificó. “Hubo un abuso policual, estuve detenido una hora y media y no había una figura jurídica que me querían implantar en este caso. Un mayor cometió el abuso... Voy a denunciar esta situación”, anunció Meléndez. Los jefes policiales deberían resolver este asunto no con un comunicado, tal como lo hicieron, sino con una investigación para establecer si efectivamente hubo algún tipo de abuso policial. Porque, además, todos sabemos que eso no sería ninguna novedad. Es hora de que la Policía Boliviana recobre su imagen de institución que protege al pueblo y su seguridad cumpliendo las leyes que le facultan para ello.
FUENTE: PAGINA SIETE             (27-03-2023)