El privilegio de la dirigencia sindical
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Recibir en 48 meses más de un millón de bolivianos sin trabajar parece un sueño, pero no lo es. Es más, eso ocurre en Bolivia y no por obra y gracia de la fortuna, sino por decisión de los trabajadores y en aplicación de la normativa vigente.
Los beneficiarios no son los mejores en una empresa ni los más calificados, sino los que asumieron la representación sindical para defender los derechos del resto, lo que ahora ha llevado a muchos jóvenes a prepararse para ser dirigentes antes que para ser los mejor capacitados en una profesión.
El razonamiento es sencillo: es mejor ganar por representar que por trabajar. Y mucho mejor si además estás protegido por un fuero, y ahora por un gobierno que se beneficia de tu condición de dirigente.
Eso ocurre, por ejemplo, con el veterano dirigente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Rolando Borda, quien comenzó su comisión como dirigente en marzo de 2019, con un salario de 21.688 bolivianos, y que hasta septiembre de este año recibirá, sin haber trabajado en ese periodo, 56 sueldos y cuatro aguinaldos, totalizando 1.301.280 de bolivianos.
Le fue igual al ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Petroleros de Bolivia (Fstpb) José Domingo Vásquez, quien gana 19.222 bolivianos y que representando a los trabajadores, también desde marzo de 2019, hasta la pasada semana, cuando concluyó su declaratoria en comisión, recibió 48 sueldos y cuatro aguinaldos, que totalizan la suma de 999.544 bolivianos.
En ambos casos la proyección se hizo con datos oficiales del Ministerio de Hidrocarburos, plasmados en las respuestas de la Petición de Informe Escrito (PIE) 214/2021-2022, presentada por el senador Javier Martínez de Comunidad Ciudadana (CC) y un cálculo realizado por Página Siete.
Y la cosa no queda ahí. Vásquez fue reelegido en la dirigencia la semana pasada, por lo que se presume que pedirá nuevamente su declaratoria en comisión, que de ser nuevamente por 48 meses le permitirá duplicar la millonaria cifra que ya se ganó, reiteramos, sin trabajar, cumpliendo las funciones para las que fue contratado.
En agosto del año pasado, el senador Javier Martínez reveló una lista de 61 trabajadores de YPFB en similares condiciones.
Así las cosas, resulta que ahora ser dirigente es un privilegio, pero no por el privilegio de luchar por el resto, como algunos sí lo hicieron, sino porque sólo un selecto grupo se beneficia de ingresos sin trabajar como el resto.
Los beneficiarios no son los mejores en una empresa ni los más calificados, sino los que asumieron la representación sindical
FUENTE:
PAGINA SIETE
(20-03-2023)