Niños, víctimas de la pelea política

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Mientras el Gobierno central y la Gobernación de Santa Cruz, cuyos líderes son adversarios políticos, se enfrentan acusándose mutuamente de negligencia en la atención de salud, más niños pierden la vida en sus lechos de enfermo. En las últimas horas los niños que fallecieron víctimas de dengue bordean los 20 y a ellos se ha sumado otro pequeño de cuatro años que ha sido picado por un alacrán. En ambos casos, las autoridades locales y nacionales se han enfrascado en peleas estériles sobre quién es el responsable o sobre quién hizo más por salvar una vida. En el caso del niño picado por el alacrán, el secretario de salud de la Gobernación, Edil Toledo, ha criticado al Gobierno por atribuirse el mérito de haber conseguido de Brasil el suero que podía salvar al niño, pero, según dijo, fue su oficina la que hizo las gestiones. El ministro de Salud, Jeyson Auza, ha reaccionado más indignado aún acusando de falta de ética al funcionario cruceño y asegurando que el Gobierno trabajó 24 horas para conseguir el suero. Ya nada importa de esa pelea ni quién hizo las gestiones, el punto es que el niño está muerto porque la donación llegó a destiempo. La pregunta, en este caso y en otros, es por qué el Estado boliviano, que se jacta de tener la mejor economía de la región, no tiene disponible un antídoto para curar a un niño que sufrió una picadura de alacrán. Y, en el caso de los enfermos de dengue grave, finalmente, las autoridades han admitido algo que Página Siete denunció la semana pasada, que el SUS no cubre los medicamentos más costosos porque no existen en las farmacias públicas. Los médicos estaban dando prescripciones para que los familiares compren de las farmacias privadas; sin embargo, ante las quejas, los médicos denunciaron que ahora están prohibidos de dar recetas de compuestos que no existen en las farmacias públicas. Eso, por supuesto, empeora la situación. Al respecto, el Gobierno central ha acusado a la Gobernación cruceña de no haber comprado los medicamentos a tiempo e incluso insinuó que las recetas se extienden intencionalmente para poner en evidencia la carencia del SUS. Como se puede ver, los políticos de uno y otro bando están más preocupados en salir bien parados de la crisis sanitaria o en perjudicar al rival político en vez de sentarse a una misma mesa para dialogar y diseñar estrategias conjuntas de atención a la población. Los niños no merecen morir por culpa de un Estado que no les garantiza el derecho a la salud. Los políticos de uno y otro bando están más preocupados en salir bien parados de la crisis sanitaria o en perjudicar al rival político en vez de sentarse a una misma mesa para dialogar y diseñar estrategias.
FUENTE: PAGINA SIETE             (01-03-2023)