Ahora persiguen a la hija de Añez

Obligar a 32 instituciones a que generen informes sobre cada detalle de la vida de Carolina Ribera y ordenar que se congelen sus cuentas bancarias no puede ser más que un acto de persecución política en contra de la hija de la expresidenta Jeanine Añez, con el fin de acallarla y evitar que siga denunciando dentro y fuera del país la situación en la que se encuentran su madre y otros presos políticos. También está siendo investigada, en el mismo caso, la prima del Gobernador cruceño, Natalia Ibáñez.
Flujo migratorio, cuentas bancarias, llamadas telefónicas, facturas de servicios, bienes inmuebles, todo, absolutamente todo entra bajo el gran paraguas de la investigación abierta contra ambas mujeres. No se conoce que Ribera o Ibáñez hubieran cometido un delito concreto, por lo que la investigación abarca a sus actividades cotidianas para buscar algo que pueda sostener un proceso por legitimación de ganancias ilícitas. La que ha emitido la orden de investigación es la Fiscalía que, como se sabe, está subordinada al gobierno de Luis Arce. De hecho, el ministro de Justicia, Iván Lima, ha salido a justificar ese accionar. “Quien no tiene ningún problema ni preocupación porque ha hecho bien las cosas, tampoco tiene problemas en victimizarse”, dijo el ministro, como si se tratara de un procedimiento rutinario. Si ésa fuera la lógica, entonces los 11 millones de ciudadanos bolivianos deberían ser investigados con el mismo detalle y minuciosidad, empezado por los hijos de Luis Arce y de Evo Morales que, es de público conocimiento, reciben privilegios laborales inaccesibles para el resto de los mortales. Pero no, se investiga a la hija de Añez y a la prima de Camacho porque quieren afectar a los dos presos políticos. Carolina Ribera, desde la detención de su madre, ha asumido un rol protagónico en la defensa de la expresidenta. Ella, junto con su hermano, es quien se ocupa de la alimentación, salud y defensa legal y pública de la exmandataria. En ese rol, ha sido invitada a diversos foros internacionales, en los que ha expuesto la situación de Añez, que lleva presa casi dos años por un golpe de Estado que no existió. De tal forma que, al pretender enjuiciarla, lo que se busca es cortar la asistencia que tiene Añez en la cárcel y evitar que su voz se escuche en otros escenarios que no sean las cuatro paredes de su celda. Perseguir a los rivales políticos es repudiable, pero perseguir además a sus hijos y familiares no es más que una cobardía. Al pretender enjuiciarla, lo que se busca es cortar la asistencia que tiene Añez en la cárcel y evitar que su voz se escuche
FUENTE: PAGINA SIETE             (08-02-2023)