El globo y el espionaje chino a EEUU

.
Cuando los habitantes del estado de Montana, EEUU, avistaron una esfera blanca en el cielo, lo primero que pensaron era que se trataba de un ovni. Sí, no podía ser otra cosa, y este objeto extraterrestre estaba, para más datos, a la vista y paciencia de todos. Pero, cuando el artefacto fue denunciado como tal, se comprobó que lejos de ser de otro planeta, esa bola blanca no era más que un globo aerostático; muy humano, pero sin identificación ni dueño. Las autoridades espaciales norteamericanas pronto supieron que se trataba de un globo de procedencia china y el primer debate que se instaló fue el de derribarlo. Joe Biden, el presidente de EEUU, decidió esperar a que el dispositivo se alejara de las áreas pobladas y, una vez en el océano Atlántico, fue derribado. Ahora es sometido a investigaciones forenses para determinar su estructura y propósito. Ya para entonces no cabía duda de que había sido enviado por los chinos; tampoco pasó inadvertido el hecho de que Montana y los estados vecinos albergan información estratégica sobre bases de misiles balísticos intercontinentales y de bombarderos. ¿Un globo espía en pleno siglo XXI? Parece insólito. Los globos aparecieron en el siglo XVI como medio de comunicación y aunque su uso actual puede resultar anacrónico, no lo es. Los especialistas en seguridad dicen que hay información que no se consigue obtener por las vías tradicionales de espionaje satelital o los mapas normales, por lo que se podría tratar de un dispositivo que, aunque temerario por su notoriedad, sería eficaz en el propósito de dotar de información a los remitentes. De hecho, luego de tratar de restar importancia al asunto, China, al ofrecer disculpas por la intromisión del globo en el espacio aéreo estadounidense, afirmó que su propósito era solamente recoger información meteorológica. Hay otro globo parecido, también de origen chino, en los cielos de América Latina; los dueños no han confirmado todavía si su uso es asimismo para información climática. Lo cierto es que esta “anécdota” ha logrado echar por tierra también las tenues posibilidades de acercamiento entre China y EEUU. Precisamente en estos días, el secretario de Estado, Anthony Blinken, tenía prevista una visita de alto nivel a ese país en la que incluso se dijo que conversaría con el propio Xi Jiping. A pesar de que el encuentro tenía solamente valor en sí mismo y no se había planteado una agenda concreta, se trataba de una esperanza sólida de bajar tensiones entre ambas potencias, aspecto que ahora ha quedado descartado. La pregunta que surge en todo el mundo es qué tipo de información se ha encontrado en el susodicho globo chino, y hasta la fecha, la respuesta es: nada, y aunque los exámenes que se le hacen son minuciosos, no se puede asegurar que se encuentre algo relevante. Sin embargo, para EEUU el hecho de que este dispositivo haya sido desplegado para recolectar cualquier tipo de información sobre su territorio ya es suficientemente grave, y la respuesta de los chinos parece aceptarlo: “Estamos investigando”, “lamentamos que sea nuestro globo meteorológico el que se haya desviado de su trayectoria”, “creemos que los políticos y los medios de comunicación estadounidenses están exagerando la situación”, “que todo el mundo mantenga la calma”, “el ataque estadounidense a esta aeronave es una grave violación de las prácticas internacionales”. La conclusión de muchos analistas es que, incluso aunque se confirmara que se trata de espionaje, el despliegue de este globo, de esta manera, en este momento, tuvo que haber sido un error por parte de China. Un error que, además, desnuda su intención de contar con este tipo de aparatos en otras regiones del continente, a los que pretextan darles un uso “solamente civil”. Queda claro por lo menos una cosa: el espionaje estratégico chino no descarta ninguna posibilidad, aún a costa de arriesgar los costosos pasos de su cuerpo diplomático por dar otra imagen.
FUENTE: PAGINA SIETE             (07-02-2023)