Clima y sequía arriesgan la seguridad alimentaria
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La época de lluvia se sigue haciendo esperar. A pesar de las tormentas ocasionales, que inundan las calles y avenidas de La Paz y ocasionan emergencias, no ha habido un flujo constante de lluvias y esto está trayendo consecuencias dramáticas para el agro.
Ya en diciembre, las autoridades ambientales alertaban que más de 80 municipios del país se encontraban afectados por la sequía y en La Paz se empezó a temer por otra crisis del agua como en 2016.
A la fecha, la situación sólo se ha agravado. Según los datos oficiales, los municipios afectados por la sequía aumentaron, llegaron a 166 en siete de nueve departamentos del país: La Paz, Oruro, Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca, Potosí y Tarija. Las únicas regiones que no se vieron afectadas por la falta de lluvias son Pando y Beni.
La situación ha pasado a ser dramática para más de 486.045 familias afectadas en todo el país, lo que implica un incremento de 383.605 hogares, ya que en diciembre de 2022 esta cifra llegó a las 102.440 familias afectadas por la falta de lluvia.
Además, productores, organizaciones sociales y centros de apoyo advierten un alto riesgo para la seguridad alimentaria, pues prevén desabastecimiento a causa de las sequías y heladas que devastan desde hace meses al occidente del país, causando pérdidas totales en los cultivos de diferentes comunidades.
“Estamos haciendo estimaciones con base en las zonas en las que trabajamos. Las pérdidas en la producción de papa, en la campaña agrícola 2022-2023, serán de entre el 40% al 50%. En la quinua se espera una baja del 70% al 80%, igual que en la cañahua, la zanahoria, haba y cebolla”, indica el director del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca), Regional Altiplano, Freddy Villagómez.
Advierte que aunque ya hay precios altos y escasez en los mercados, aún no se llegó a una crisis alimentaria. “Esto se va a sentir recién en la época de cosecha, entre mayo y julio, cuando habrá menos producción. Podemos decir que la seguridad alimentaria del país está en riesgo”.
Sin embargo, lo que reflejan los mercados del país es alarmante. No solamente que los precios han subido de forma inusual, llegando a ser prohibitivos en productos como la papa, sino que se advierte escasez en algunos de ellos.
Los reportes recogidos por el Cipca muestran un panorama desastroso. Una postal que coincide con la petición de declaratoria de zona desastre hecha al Legislativo por el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) por la sequía y las heladas.
Los agricultores del Conamaq anunciaron que prácticamente todos los cultivos de papa, haba y quinua, entre otros, han sido dañados y no hay agua para el ganado.
La situación que atraviesa el país se veía venir desde finales de 2022, por el cambio climático y el fenómeno de la Niña. Cambios drásticos de temperatura, vientos huracanados, radiación solar extrema, granizadas y heladas fuera de época, además de demora en la temporada de lluvias dejaron a regiones de Cochabamba primero, el altiplano después y el resto del país ahora, al borde de la calamidad.
Además de la sequía, afectan a esta situación los conflictos en la zona fronteriza con Perú, desde donde ingresan varios productos como papa y cebolla. Sin mencionar que la sequía y los cambios climáticos también se extienden a la región peruana.
Se trata pues de una situación triste y preocupante, frente a la cual no hay respuestas ni soluciones posibles. Los trastornos climáticos son ya permanentes y no existen medidas que puedan atenuarlos o proteger la agricultura -por tanto la seguridad alimentaria- de estos fenómenos.
Muchas veces en escenarios apocalípticos por la falta de agua, a las comunidades campesinas, que tienen en la tierra y sus frutos su medio de subsistencia, sólo les queda rezar y pedir ayuda a sus apus, achachilas y a Dios para pedir agua. No sólo el hambre, sino la pobreza serán las consecuencias de estos cambios a los que estamos destinados como humanidad. En las ciudades toca cuidar el agua que es vital para la subsistencia y que también está en peligro.
Los municipios afectados por la sequía aumentaron, llegaron a 166 en siete de nueve departamentos del país
No sólo el hambre, sino la pobreza serán las consecuencias de estos cambios a los que estamos destinados como humanidad.
FUENTE:
PAGINA SIETE
(03-02-2023)