¿Se rearticula la izquierda latinoamericana en torno a la Celac? La ideología frena la integración
Potenciado por el retorno de Lula, el organismo tiene el desafío de luchar por la defensa de la democracia y los derechos humanos en todos los países, el diseño de políticas comunes y la creación de una verdadera gobernanza regional. Según analistas, su ideologización frena una verdadera integración.
La séptima cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada esta semana en Argentina, estuvo marcada principalmente por la crisis política peruana y por los ataques a la democracia en Brasil, pero según la visión de analistas internacionales las posturas ideológicas antagónicas de ese organismo, expresadas por los presidentes que comparten ideas comunes, frenan la integración regional.
La izquierda está rearticulando sus postulados en torno a la Celac, pero también en otras instancias, como la Unasur, el Mercosur y otros bloques.
La politóloga de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ) y miembro de Latinoamérica21, María del Carmen Villarreal, recuerda que en el contexto de la llegada al poder de políticos como Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, la Celac estuvo paralizada por casi tres años y corrió el riesgo de sufrir el mismo destino de la Unasur.
“La Celac resucitó cuando México asumió la presidencia pro témpore en enero de 2020 y al margen de las diferencias políticas, privilegió la cooperación técnica en temas como tecnología y salud, que fue muy activa durante la pandemia de Covid-19. Desde entonces ha seguido presente buscando ser un contrapunto a la OEA y, más recientemente, guiada por la presidencia argentina ha cobrado más fuerza con el retorno de Brasil, cuya participación había sido suspendida durante el gobierno aislacionista de Jair Bolsonaro”, explica.
Estima que con la elección de Lula, Brasil vuelve a tener un papel activo en las relaciones internacionales y busca restaurar su diplomacia y los vínculos privilegiados con los países de la región. Para ello, uno de sus objetivos clave será la promoción de la integración regional en la que actores como la Celac, Unasur y el Mercosur serán esenciales.
“Más allá de esto, la Celac es un actor regional importante y tiene vocación de diálogos amplios. La participación del asesor presidencial especial para las Américas de los Estados Unidos, Christopher Dodd, quien asistió a la VII Cumbre en representación de Joe Biden; la representación de la Unión Europea y de China; además de la presencia de organismos como la CAF, la FAO o la Cepal son prueba de ello”, afirma.
Efectivamente, la intención de Lula da Silva es devolverle a Brasil un papel protagónico en la arena política internacional, y la cumbre de presidentes de la Celac en Buenos Aires fue el primer escenario para testear un objetivo que, según expertos, podría ser difícil de alcanzar.
Quedaron atrás los años en los que Brasil, con Lula en la Presidencia, era un articulador preponderante entre países emergentes y naciones industrializadas en el G20, impulsando el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), o promoviendo la Unasur y la Celac, según un reporte de la agencia AFP.
El mundo es ahora “infinitamente más complejo”, dijo recientemente a medios brasileños el entonces canciller de Lula y hoy principal asesor en política internacional del mandatario, Celso Amorim.
“La participación de Lula en la séptima cumbre de la Celac no se trata de una vuelta del liderazgo regional brasileño, sino de un retorno de Brasil a los mecanismos regionales de concertación política, para eliminar esa noción de paria, de aislamiento, de la que el país se rodeó en los últimos años”, explicó a la AFP Feliciano de Sa Guimaraes, director académico del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI).
En igual sentido, el experto en relaciones internacionales e integración de la Universidad Católica del Uruguay Ignacio Bartesaghi, duda de la capacidad actual de Brasil de convertirse en la voz de América Latina, sobre todo por la “debilidad interna” del gobierno de Lula, quien ganó las elecciones por escaso margen y está obligado a tejer alianzas en el Congreso.
Rencillas ideológicas
Según Andrés Guzmán Escobari, economista y analista de política internacional, esta ha sido una cumbre en la que se ha viso el posicionamiento ideológico de los gobiernos, en un tema específico como es al crisis en Perú, la cual el presidente de Chile, Gabriel Boric, ha criticado duramente, sobre todo contra Dina Boluarte, secundada por algunos gobiernos pero también rechazada por el mismo Perú, que ha dejado muy claro que el gobierno está defendiendo la democracia, según ha dicho su canciller.
“De esa discusión no hay ningún resultado, porque en la declaración final no hay una mención a la crisis peruana. La cumbre fracasó en el intento de sacar algo en limpio con respecto a Perú, por las discrepancias y los posicionamientos ideológicos tan diferentes. Más allá de eso, algunos presidentes han tenido una gran participación, al poner las cosas en su justo lugar, como Gustavo Petro, que ha mencionado las razones por las que no funciona la integración en Latinoamérica y justamente por eso, por las consignas ideológicas antes de cualquier otra consideración”, explica.
Otro discurso interesante fue el del presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, quien hizo notar que muchos se llenan la boca de democracia y derechos humanos pero al mismo tiempo no los respetan, sobre todo en los casos de las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela.
“Para que estos foros subsistan no pueden tener el carácter de amigos ideológicos; en la variedad, el cambio y en la alternancia está la fortaleza de esta organización. En algún momento no estaremos acá y no sabemos quién nos va a suceder, pero sí se, y hablo de Uruguay, es que venga quien venga representará los intereses nacionales y apostará por ello en este foro”, dijo el mandatario uruguayo.
“Mal hacemos en ponerle un tinte ideológico a la Celac; he escuchado discursos que comparto casi totalmente, algunos que comparto la mitad y hay discursos que no comparto casi nada, pero aún así, sin compartirlos, entiendo que nuestras naciones se tienen que vincular”, agregó.
Según afirma Guzmán, “esas posturas ideológicas son la razón por la que la integración latinoamericana no avanza; no se ha podido llegar a lo que se ha hecho en Europa, con una visión regional en la que se han dejado atrás las rencillas entre países que tenían disputas mucho más graves, que incluso los llevó a una guerra mundial”.
La Celac, agrega, es una suerte de reemplazo de la OEA en varios sentidos, como un foro político de discusión, pero el secretario general de esa organismo no fue invitado, “en una clara señal de que Latinoamérica está buscando una visión diferente a la de la OEA, que es seriamente cuestionada por varios gobiernos, pero no por todos”.
Consultado sobre cuáles debieran ser los ejes que deberían articular la integración latinoamericana, el experto señala que el respeto al orden democrático y a los derechos humanos, que es algo que todos lo dicen pero que no se respeta. Y, por otra parte, la agenda climática. “El tema del cambio climático es fundamental y es sobre ese eje que se debe construir integración. Es una amenaza para nuestra seguridad”, apunta.
“También se debería considerar una posición como región, de bloque, frente a los desafíos geopolíticos –y eso nadie lo ha dicho– con respecto a lo que está pasando en Europa. No hubo una declaración de la Celac en ese sentido y eso es importante porque somos una región productora de alimentos y con grandes recursos estratégicos como el litio, y tenemos que jugar un rol más importante en la geopolítica mundial, y eso no ocurre”.
Según su análisis, cada vez América Latina es más insignificante para el mundo, tanto en comercio, al economía la diplomacia y la geopolítica. “Eso hay que retomar porque hace años América Latina sí tenía una voz y un peso más gravitante en la gobernanza global; eso hay que resolverlo, dejando a atrás estas rencillas ideológicas que perjudican tanto”.
Sobre Brasil, señala que se ve que hay un verdadero interés por parte de Brasil por liderar un proceso de integración en el que ese país es un líder natural porque es la potencia más importante de la región.
“Con voluntad política y a favor de temas como la justicia social y ambiental, la Celac podría también convertirse en un foro para ayudar en la resolución de las crisis regionales”.
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Metas, logros y los ideales históricos de la Celac
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) reúne a 33 países de Latinoamérica y el Caribe, sin Estados Unidos ni Canadá, fue creada en 2010, en los años dorados de la izquierda latinoamericana y con Lula da Silva como promotor, con el objetivo de promover el diálogo en la región.
Brasil suspendió su participación en la Celac en enero de 2020 porque, según la administración de Bolsonaro, duro crítico de la izquierda, el organismo “daba protagonismo a regímenes no democráticos como los de Venezuela, Cuba, Nicaragua”.
Según Bernabé Malacalza, investigador del Conicet en Argentina, que consideró “auspicioso” el regreso de Brasil a la Celac, “cualquier aspiración de liderazgo de Lula en su política exterior chocará con las urgencias domésticas. Este no es el Brasil de las primeras presidencias de Lula. En el actual horizonte, el mayor desafío que tendrá por delante Brasil será recomponer el tejido democrático”.
La cientista política María Villarreal explica que la Celac trabaja con una amplia gama de temas que incluyen la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible, la ciencia y la tecnología, la infraestructura, el medio ambiente, la igualdad de género, etcétera.
“La Celac es un espacio de concertación amplio y sirve también para promover reuniones de alto nivel sobre temas clave como seguridad, energía, desarrollo social y educación; para posicionar la voz coordinada de América Latina y el Caribe en espacios como la Asamblea General de las Naciones Unidas y sus comisiones; y para mantener importantes mecanismos de diálogo político y cooperación con la Unión Europea, China, Rusia e India, entre otros actores”.
En su criterio, con voluntad política, junto al trabajo a favor de temas como la justicia social y ambiental, la Celac podría también convertirse en un foro para ayudar en la resolución de las crisis regionales y en un actor importante para favorecer la democratización en países como Venezuela, Nicaragua y Cuba, así como para enfrentar los retrocesos democráticos en países como Perú o El Salvador.
¿Qué logros ha conseguido en la integración, en el pasado?
Según Villarreal, a pesar de que estuvo paralizada por casi tres años, la Celac se ha pronunciado internacionalmente sobre cuestiones clave para la región como la seguridad, el desarme nuclear y el cambio climático. El grupo ha organizado también importantes reuniones sobre temas tan diversos como energía, infraestructuras, desastres naturales y desarrollo social, al tiempo que mantiene diálogos extrarregionales como, por ejemplo: el Foro Celac- China, los Diálogos con la Unión Europea, el Mecanismo de Diálogo y Cooperación con Rusia, o el Diálogo Político con países como India y Turquía.
En la pandemia, la Celac tuvo un papel clave para promover la cooperación en materia de salud. Durante la presidencia pro tempore de México, el grupo fue responsable por poner en marcha un plan de monitoreo y análisis del coronavirus para prevenirlo y evitar el contagio en la región,
“El grupo también lanzó la propuesta de un plan de autosuficiencia sanitaria para América Latina y el Caribe que busca mejorar las capacidades de producción y distribución de medicamentos y vacunas, disminuyendo la dependencia de la región ante las próximas crisis sanitarias y pandemias”, explica la experta.
Además, ha sido clave para atraer cooperación internacional para la recuperación pospandemia de América Latina y el Caribe. El grupo cuenta también con diversos logros sobre asuntos estratégicos como el cambio climático, la seguridad alimentaria, creación de respuestas integrales frente a desastres naturales, educación, salud, ciencia y tecnología. “Sin embargo, para ir más allá de las buenas intenciones y para dejar de ser un foro de confrontaciones ideológicas, la organización enfrenta diversos desafíos, como la necesidad de fortalecimiento institucional; la promoción de una agenda integral a favor de la autonomía regional y de la justicia social y ambiental, junto a la defensa de la democracia”.
FUENTE:
PAGINA SIETE
(29-01-2023)