El costo de estudiar en una universidad pública

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Pareciera que estudiar en una universidad pública (UP) es gratis, pero no lo es. No me refiero a los gastos que se hacen en libros, fotocopias, pasajes, etc. Me refiero a que las universidades anualmente reciben recursos económicos para cubrir sus gastos. Estos recursos son de los bolivianos y provienen del pago de impuestos, la venta de hidrocarburos, del Tesoro General de la Nación, etc. Los cuales pueden ser destinados a cubrir otras necesidades de la población como las sequías, inundaciones, acabar con la pobreza, etc., pero son destinados a las UP para formar profesionales idóneos que contribuyan al desarrollo del país. La cuestión es ¿cuántos recursos reciben las universidades? ¿A qué los destinan? ¿Qué resultados se obtienen con estos recursos? ¿Cuántos estudiantes logran titularse? ¿Cuál es el costo de cada universitario? ¿Cómo aportan las UP al desarrollo del país? El único documento oficial que expone la situación actual de las universidades es la famosa Demanda Universitaria, que si bien en años pasados estaba disponible en el portal web del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB), ahora ya no lo está. Este documento solo expone las necesidades que “tienen” las UP y no así sus resultados o aportes al país. El 2021, las UP tenían un presupuesto inicial de Bs 6.013,6 millones, de los cuales el 63% estaba destinado a sueldos y beneficios sociales de los docentes y el personal administrativo, cuyos salarios van desde los Bs 6.000 hasta más de Bs 20.000; el 10% se destina a servicios no personales, que son los gastos de consultores, mantenimiento y reparaciones, y lo restante va a pagar otros gastos. Para analizar los resultados de las UP en función de los estudiantes que logran titularse, haciendo un ejercicio bajo el supuesto que las carreras duran cinco años (2017-2021), con datos de la Demanda Universitaria 2022 y las estadísticas del CEUB, en 2017 se matricularon 75.745 nuevos universitarios y en 2021 (después de cinco años) se titularon 33.149 estudiantes, es decir el 43,8%, menos de la mitad. Por cierto, si bien hay carreras que duran hasta siete años, estos datos se compensan con quienes empezaron en 2015 y se están titulando en 2021, por lo que el ejercicio reduce ese sesgo por temporalidad. Si dividimos el gasto que generan las universidades (que son pagados con los recursos que reciben del Estado, o sea, nuestros recursos) entre los matriculados (se titulen o no), cada universitario en cinco años tiene un costo global de Bs 92.400. No obstante, hay que considerar que no todas las universidades tienen el mismo presupuesto, tampoco tienen la misma cantidad de matriculados. Si hacemos ese análisis por universidad, el costo por cada universitario en cinco años va desde los Bs 82.000 hasta los Bs 738.700. Sin mencionar a qué UP corresponden estos datos, es importante comprender que cada universidad se desenvuelve en un contexto diferente, al igual que cada región es muy diferente a otra. Algunas UP se encuentran en el centro de ciudades capitales, otras no; algunos estudiantes se transportan caminando y otros en bus; algunos demoran en llegar minutos, otros horas; algunas regiones tienen conexión a internet, otras no, etc. Sin embargo, este hecho tampoco exime a las UP del buen manejo de los recursos que deberían realizar. En el mundo de las finanzas hay un tipo de gasto que se llama “costo hundido”, son todos aquellos gastos inevitables y que no se pueden recuperar. En el caso de las UP, su costo hundido son aquellos gastos que se hacen por los matriculados que por cualquier motivo no concluyen su carrera universitaria, es decir los 42.600 universitarios que ingresaron en 2017 y no se titularon (el 56,2% de los universitarios inscritos), cuyo costo es de alrededor de Bs 1.742,7 millones en cinco años. En cuanto al aporte de las UP al desarrollo del país, el cual no es muy visible, esperemos que, con la creación del Fondo de Fomento al Desarrollo de Ciencia y Tecnología creado por la Ley 1493, se pueda reorientar el rol de las UP y su aporte a la ciencia, tecnología e innovación ayude a la diversificación de la matriz productiva y la industrialización con sustitución de importaciones. Para terminar, dejo al lector sacar sus propias conclusiones respecto a quienes se benefician más de las UP. ¿El Estado?, ¿los estudiantes universitarios?, ¿los receptores de los jugosos sueldos?, así como les invito a cuestionar si darles más recursos resolvería sus problemas como cada año lo piden.
FUENTE: LA RAZÓN             (06-01-2023)