Navidades amargas
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Otra vez las fiestas navideñas dejan un rastro de muerte y dolor. En sólo dos días, dos mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas, y una que estaba desde hace varios días en estado de coma, también dejó de existir.
La noche del 25 de diciembre, un hecho de feminicidio se registró en el municipio de San Ignacio de Velasco, en Santa Cruz. La víctima fue identificada como Virginia P., de 23 años de edad. La joven fue atacada y apuñalada por su expareja, Bernardo M., en medio de una fiesta de sus amistades. Tras el violento crimen, el autor se dio a la fuga y ahora es buscado por la Policía.
La noche del 26 de diciembre, también en Santa Cruz, en el municipio de Yapacaní, la vida de Blanca Elena Guzmán Cortez fue segada a manos de su pareja, quien tras cometer el hecho de sangre golpeándola con un fierro, dejó el cuerpo tendido y cubierto con una frazada en el piso de su habitación.
En las mismas horas de Navidad, en Cochabamba, tras dos meses de luchar por su vida, Ubaldina Ch., una madre de 33 años, perdió la vida. La mujer estaba en coma desde octubre, cuando su pareja la golpeó, apuñaló y la arrojó a un barranco, de donde fue rescatada por la Policía y sus familiares. Aunque los médicos le diagnosticaron muerte cerebral, su cuerpo continuó funcionando para mantener con vida a la pequeña bebé que se gestaba en su vientre. La pequeña niña nació el 8 de diciembre y con ella cuatro niños quedan en la orfandad.
Pero éste es un tipo de tragedia al que nos venimos acostumbrando en el país. A cada fiesta importante le sigue un balance trágico de violencia contra mujeres y niños, de parte de sus seres más cercanos: familia y parejas. Justamente a estos datos de violencia contra mujeres bolivianas se suma un infanticidio seguido de un suicidio. En la ciudad de El Alto, los cuerpos sin vida de un niño de siete años y de su madre de 28, fueron hallados al interior del baño de su domicilio. Ambos murieron por intoxicación química de monóxido de carbono; se cree que la madre encendió la plancha de carbón y tapó la puerta del baño, lo que produjo la intoxicación. Anteriormente señaló que el padre del niño declaró que no tenía contacto con ella y con su hijo desde hace un mes.
No se puede encontrar explicaciones a estas muertes que no sean las de la frustración y odio contenidos en esas parejas que no son capaces de lidiar con la violencia y respetar la vida de sus compañeras. Detrás de todos los casos mencionados hay una historia de acoso, amedrentamiento y absoluta falta de respeto por la vida y es algo contra lo que como sociedad no estamos pudiendo luchar.
La violencia y los crímenes contra mujeres en el país no tienen fin en los últimos años. Desde 2015, Bolivia mantiene más de 100 casos de feminicidios anuales que son resultado del olvido del Estado a un tema que debería ser prioridad: la lucha contra la violencia.
Desde 2015, Bolivia mantiene más de 100 casos de feminicidios anuales que son resultado del olvido del Estado
FUENTE:
PAGINA SIETE
(29-12-2022)