Reto de la oposición rumbo a 2025
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En tiempos políticos dos años es muy poco y eso lo sabe perfectamente el Movimiento Al Socialismo (MAS), que ya tiene a un candidato proclamado por una de sus facciones y otros dos que se perfilan para unas primarias que podrían ser de infarto. En cambio, la oposición no da señales de querer convertirse en una alternativa seria al masismo en las próximas elecciones nacionales de 2025.
Pareciera que, una vez más, intentará capitalizar los votos de descontento contra el MAS, para luego conformar bancadas legislativas que darán la sensación de que hay un contrapeso político, cuando en realidad su incidencia es mínima.
Hasta el momento no se conoce una propuesta política alternativa al denominado proceso de cambio, cuyos tentáculos se han extendido no solamente a todos los poderes, sino también a los sectores sociales, a las Fuerzas Armadas, a la Policía y hasta al sistema educativo, donde se enseña a las futuras generaciones con textos de adoctrinamiento.
La alianza Creemos, por ejemplo, no ha hecho conocer alguna propuesta diferente a su plan “Creer para crear”, presentado para las elecciones de 2020, con el que apenas consiguió el respaldo del 14% de los electores y una bancada de 20 curules, que luego se dividió.
A la vez su líder, Luis Fernando Camacho, quien en 2019 se perfiló como un referente de la oposición, ya carga el desgaste político de dos años de gestión como gobernador de Santa Cruz y a la vez enfrenta más de una decena de procesos iniciados en su contra, lo que puede asfixiar hasta al político más experimentado.
En el caso de Comunidad Ciudadana, su bancada también quedó dividida y el 28,83% de respaldo que recibió en las elecciones de 2020 es probable que a futuro sólo se sustente en el rechazo al MAS y no en una propuesta política alternativa. Es más, pocos de esos electores deben recordar, si lo leyeron, el contenido del programa “Soluciones para el presente y el futuro de Bolivia”.
Sobre su líder, el expresidente Carlos Mesa, es un hombre que este último año ha ejercido su papel de opositor más desde la trinchera de las redes sociales que desde calles, cuando es justamente en las calles donde se han librado las mayores batallas políticas en el último tiempo y es donde el MAS ya tiene bien organizadas a sus bases.
Para hacer frente al proceso de cambio se necesita más que una oposición reactiva, que solamente apueste a capitalizar el voto antimasista, se requiere de un proyecto alternativo que conquiste a los bolivianos, incluidos a los masistas librepensantes, que saben que no es lo mejor para el futuro del país haber convertido el aparato estatal en una agencia de empleos, aun cuando en este momento ellos se estén beneficiando de ello.
Pero no todo es gris. Destaca, por ejemplo, la reciente propuesta lanzada por el dirigente de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, quien plantea un modelo de capitalismo boliviano que no sea liberal y un nuevo contrato social.
Considera que el neoliberalismo fracasó en el país porque ignoró la realidad, por lo que sería un despropósito insistir con esa fórmula. “Nuestro interés no es satisfacer ideologías, sino resolver problemas reales”, argumenta Doria Medina, cuya propuesta podría marcar el inicio de un debate en todos los partidos de oposición para comenzar a trabajar en una propuesta de nuevo modelo y no simplemente en un plan de gobierno 2025-2030. En el caso de este partido, nace una propuesta, pero aún falta un liderazgo.
Ayer comenzó en Santa Cruz el congreso nacional de Demócratas y su líder, Rubén Costas, habló sobre la necesidad de encontrar fórmulas que saquen al país del proyecto masista, lo que es también una buena señal.
Sin embargo, la oposición tiene, además de ese gran desafío, el reto de evitar la dispersión y encontrar un líder, nuevo o “reacondicionado”, que pueda hacer frente y con el mismo peso a uno de los posibles tres candidatos del MAS: Evo Morales Ayma, Luis Arce Catacora o David Choquehuanca. 2023 dirá si ello es posible.
Para enfrentar al MAS, se necesita más que una oposición reactiva, que solamente apueste a capitalizar el voto antimasista.
La oposición tiene, además de ese gran desafió, el reto de evitar la dispersión y encontrar un líder que haga frente a los del MAS.
FUENTE:
PAGINA SIETE
(28-12-2022)