Mafias de narcos, FARC y contrabandistas

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El que podía ser un fin de año relativamente tranquilo, se está tornando violento porque las mafias del contrabando y del narcotráfico están dejando un reguero de muertos y están evidenciando que Bolivia se está convirtiendo en un refugio de organizaciones criminales. La semana pasada, un operativo antidrogas en el parque Noel Kempff Mercado se saldó con la muerte de un policía y de un ciudadano colombiano que, según el fiscal que investiga el caso, Fernando Mejía, pertenecía al grupo irregular de las FARC, que durante su acción en Colombia estuvo ligado al narcotráfico. Un día después y luego de ver la repercusión que causó la noticia, la Fiscalía reculó y acusó a los medios de tergiversar la información, lo cual es falso. Si se confirma que los resabidos de las disueltas FARC están operando en Bolivia, estamos ante un serio problema nacional. Ya durante los conflictos de octubre y noviembre de 2019, el país supo de la presencia de un miembro de las FARC, el argentino Facundo Molares, quien actuó en Montero, donde dos ciudadanos del lado de los cívicos fueron asesinados. Pese a estos hechos, el sujeto quedó en libertad y regresó a su país. Esta semana, el municipio cruceño de San Matías volvió a ser escenario de un doble asesinato en plena calle. El empresario Yonny Blanco, de 55 años, y su ayudante, Roly Santana, de 38 años, fueron acribillados por dos personas que iban en una motocicleta. No se trata de un crimen cualquiera, porque San Matías es un punto tomado por el narcotráfico y de tanto en tanto es escenario de ajustes de cuentas. El caso tiene justamente estas implicancias porque apareció un audio en el que la Policía brasileña alerta a la boliviana sobre el ingreso de sicarios a San Matías con la intención de cometer asesinatos. Y, finalmente, en las últimas horas, un operativo anticontrabando en Potosí dejó un militar fallecido y otros dos uniformados heridos, quienes fueron embestidos por un camión que iba conducido por contrabandistas. Si a este panorama se le suman los avasallamientos de tierras, en lo que también podría existir un nexo con el narcotráfico, según declaró Carlos Romero, exministro de Gobierno, entonces estamos ante la proliferación de mafias de diverso tipo que poco a poco están tomando más territorios bolivianos. El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, afirma que en Bolivia no existen cárteles internacionales de la droga, pero las evidencias lo desmienten cada vez con más frecuencia. Está muy bien que el Gobierno haya iniciado el desalojo de avasalladores de tierra, ahora falta que enfrente el problema de las mafias internacionales antes de que sea demasiado tarde. El primer paso para resolver un problema es reconocer su existencia.
FUENTE: PAGINA SIETE             (21-12-2022)