Arce ante la sombra de la ingobernabilidad

.
La división interna del MAS ha puesto la primera zancadilla al gobierno de Luis Arce. El Presupuesto General del Estado (PGE), que solía pasar por el Parlamento para un mero trámite, ha sido rechazado en la Cámara de Diputados tanto por la bancada evista como por los opositores. Más allá de lo que pueda suceder con ese proyecto, el incidente revela que la sombra de la ingobernabilidad se cierne sobre el presidente Luis Arce, porque carece, por ahora, de una bancada mayoritaria que le apoye. La madrugada del jueves, 68 legisladores rechazaron la aprobación del presupuesto y sólo 44 votaron a favor, obligando a la declaratoria de un cuarto intermedio con la intención de retomar la sesión esta semana. Los opositores frenaron el proyecto con el argumento de que es muy centralista, lo cual es cierto, y los evistas pretextaron que no se menciona la ubicación de un complejo farmacéutico que debía estar emplazado en Cochabamba. El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, ha insinuado de que se trata de un boicot en contra del gobierno de Luis Arce, refiriéndose a los legisladores del MAS que ahora responden a Evo Morales y no al mandatario. El MAS, mediante un comunicado, respondió con dureza: “Nuestros hermanos diputados leales al proceso de cambio no formarán parte de la megacoalición. Si el pacto con la derecha no funciona, deben reclamar a sus nuevos aliados por ese fracaso”. El ala dura del MAS considera que el gobierno de Arce hizo una alianza con la oposición a la que despectivamente llama “megacoalición” porque juntos aprobaron la Ley del Censo, extremo que fue negado por el oficialismo. Este escenario pone al gobierno de Arce ante una encrucijada: recomponer las relaciones con Evo Morales y someterse a sus exigencias o negociar con la oposición cada uno de los asuntos que lleve al Parlamento. Si el MAS resuelve sus diferencias, entonces Evo Morales ganará poder frente a Arce, podrá influir en la designación de ministros, impondrá la línea dura en contra de la oposición y lo peor para Arce es que podría dejarlo fuera de la candidatura presidencial para 2025. En caso de que el Gobierno consiga apoyo opositor para algunas de sus políticas, seguramente los legisladores de Creemos y CC también se sentirán con el derecho de pedir algunas concesiones de parte del Ejecutivo. Por tanto, la decisión no será nada fácil para Arce porque, desde que ha llegado al poder, se ha dedicado a perseguir opositores. Tendría que resignar esa consigna y apostar por el diálogo. El otro camino que le queda al Gobierno es arriesgarse, gobernar por decretos y tratar de recurrir lo menos posible a la Asamblea Legislativa, lo que, sin embargo, puede crearle una imagen de autoritario. El escenario no es sencillo y el contexto histórico habla por sí mismo. Los gobiernos sin apoyo legislativo no terminaron sus mandatos, como fue el caso de Hernán Siles Zuazo en 1985 y de Carlos Mesa en 2005, quienes no tuvieron gobernabilidad política y se vieron obligados a abandonar sus cargos antes de tiempo. Pero, esta nueva correlación de fuerzas puede ser también positiva porque la democracia es justamente eso: negociar, dialogar, concertar y entenderse entre diferentes. Democracia no es que el ganador imponga su voluntad sobre el perdedor como lo ha venido haciendo el MAS por más de 16 años, sino que el gobernante sea capaz de incluir a las minorías en las decisiones más importantes del país. Según la Constitución Política del Estado, si el presupuesto no es aprobado en el Legislativo, entonces se dará por aprobado automáticamente a partir del 1 de enero, por lo que ese tema concreto puede resolverse sin acuerdos, pero la preocupación es para lo venidero. Por el bien del país, es deseable que se imponga la línea de la concertación política, que los radicales de todos los bandos sean aislados y que la democracia se fortalezca con un gobierno capaz de incluir a todos los sectores representados en la Asamblea Legislativa. La madrugada del jueves, 68 legisladores rechazaron la aprobación del presupuesto y sólo 44 votaron a favor del mismo. Por el bien del país, es deseable que se imponga la línea de la concertación política, que los radicales de todos los bandos sean aislados.
FUENTE: PAGINA SIETE             (12-12-2022)