Resucita la capacidad de concertar
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La capacidad de concertar fue atrofiada en la Asamblea Legislativa de Bolivia desde hace 16 años. Salvo contadas excepciones, el MAS ha impuesto su voluntad con sus mayorías absolutas e incluso con sus dos tercios de votos, dejando fuera de las decisiones más importantes a la oposición, que le guste o no al oficialismo, representa a una parte importante de la población.
Y no es que estemos aquí nostálgicos de la democracia pactada que marcó los rumbos de la política desde 1985 hasta 2003. Aquellos pactos eran tan antidemocráticos como la hegemonía masista. Los partidos que los suscribían terminaban cuoteando el aparato estatal y, en vez de que el poder estuviera controlado por un único partido como ocurrió en la era del MAS, era repartido sólo entre aquellos que eran miembros de la coalición.
Lo que ha sucedido en la Asamblea Legislativa los últimos días es diferente. Fuerzas contrarias, como son el MAS, CC y Creemos, se han puesto de acuerdo para aprobar la Ley del Censo y, de esa manera, cerrar un conflicto que ha confrontado a los bolivianos a partir de la demanda de Santa Cruz.
Para que esto suceda, sin embargo, ha tenido que haber recambio y renovación en la política, particularmente dentro del MAS. El hecho de que Luis Arce y no Evo Morales hubiera sido elegido presidente en 2020 abrió un escenario de crisis en el partido oficialista, con una fractura que se ha venido abriendo desde el año pasado y que, con la aprobación de la Ley del Censo, ha quedado completamente clara.
Ahora el MAS tiene dos bancadas, una que responde al presidente Luis Arce y otra que respalda al expresidente Evo Morales. La primera ha sido clave para la concertación de la Ley del Censo con la oposición, mientras que la segunda ha apostado al bloqueo de la norma y la buena noticia es que ha sido derrotada.
Puede que la Ley del Censo no contenga grandes novedades respecto a la Constitución y a las leyes vigentes, pero es una poderosa señal política de entendimiento entre diferentes. No se trata de decir que Santa Cruz o que tal o cual líder político o cívico ha ganado, en realidad se trata de un triunfo de la democracia sobre la intolerancia y el radicalismo.
De seguir en este rumbo, la Asamblea Legislativa terminará recuperando su rol democrático con la sociedad y no será, como lo fue hasta ahora, únicamente una caja de resonancia del Órgano Ejecutivo. Bienvenidos sean los acuerdos políticos, que robustecen la democracia y alejan la lógica confrontacional que ha reinado por tantos años en Bolivia.
FUENTE:
PAGINA SIETE
(30-11-2022)