En la senda del terrorismo de Estado
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Durante la crisis de 2019 grupos organizados del Movimiento Al Socialismo (MAS), algunos de ellos armados, salieron a las calles gritando amenazantes: “¡Ahora sí, guerra civil!”. 12 años antes, el dirigente de sectores sociales y exsenador de ese partido, Fidel Surco, era fotografiado encabezando un desfile de comunarios armados en el norte de La Paz y luego en lo que parece ser un entrenamiento, donde además aparece acompañado de dos “instructores” extranjeros.
En esas fotos, que se encuentran publicadas en el libro “¡Maten a Rozsa!”, del periodista Carlos Valverde, se observa a los comunarios encapuchados, tal como después, en 2019, aparecen ataviados los grupos que demandan el retorno de Evo Morales después de su renuncia. Uno de ellos parte en motocicletas desde el Chapare con la amenaza de hacer desaparecer a la Resistencia Kochala, otro publica un video desde alguna zona del Trópico de Cochabamba y un tercero (sin armas) se exhibe en El Alto haciendo demostraciones de sus ejercicios de combate.
Grupos como estos sembraron terror en la ciudad de La Paz y en El Alto, obligando a los vecinos a organizarse y levantar barricadas de protección, pero no lograron evitar que Morales pierda el poder después de haber huido del país ante las masivas movilizaciones que pidieron su renuncia por el fraude en los comicios de ese año.
El adoctrinamiento y el adiestramiento de estos cuadros masistas no había sido suficiente para neutralizar el descontento social y así garantizar la perpetuidad del partido en el poder, lo que de algún modo admitió Morales en enero de 2020, cuando en un contacto desde Argentina con radio Kausachum Coca dijo que fue “un error garrafal” no haber tenido “un plan B” para defender su gobierno y anunció: “si volvería (a Bolivia) hay que organizar como en Venezuela milicias armadas del pueblo”.
El cocalero regresó y ahora, al estilo de los denominados “colectivos” venezolanos, ya hay en el país grupos civiles de represión (se dicen defensores del proceso de cambio) organizados y financiados por el gobierno, que además actúan en complicidad con la Policía.
Eso ha quedado más que demostrado durante el paro de Santa Cruz. Por ejemplo, el director de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra, Luis Flores Orellana, fue filmado dirigiendo los enfrentamientos contra los cruceños que acataban la protesta cívica; el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, también fue filmado en un encuentro con un dirigente del transporte que anuncia la toma de una refinería y un funcionario de su ministerio, Aníbal Ventura Justiniano, fue detenido por ser cabecilla de los grupos de choque que actuaron en el Plan 3000.
Este funcionario, que tiene sus cuentas en redes sociales llenas de fotografías suyas en actos de campaña del MAS junto a la exsenadora Adriana Salvatierra (quien al igual que Del Castillo es parte de Columna Sur) llamó a tomar una subalcaldía y fue capturado usando prendas policiales, pero fue liberado casi de inmediato, tras lo cual se burló de la Policía mostrando como trofeo las esposas que le habían puesto.
No es el primer funcionario de esa cartera involucrado en hechos violentos. Ya en septiembre de 2021 la Asociación Departamental de Productores de Coca de los Yungas (Adepcoca) y vecinos de Villa Fátima identificaron al director de Régimen Interior del Ministerio de Gobierno, Marco Antonio Cuentas, actuando encapuchado y causando disturbios durante las protestas de ese sector en defensa de su mercado de coca. Un año después, Cuentas fue descubierto haciéndose pasar como periodista para infiltrarse en las protestas de los cocaleros. Hizo una transmisión en vivo mediante Facebook ¿En qué página? En la de Columna Sur.
Si a ello sumamos la cantidad de veces que funcionarios del Gobierno se movilizan con violencia para neutralizar cualquier protesta de sectores descontentos con el Gobierno o las demostraciones de fuerza que hace el ministro Édgar Montaño, estamos nomás en la senda del terrorismo de Estado. O tal vez ya convivimos con él, lo que es peor.
FUENTE:
PAGINA SIETE
(21-11-2022)