Violenta y venenosa retórica oficialista
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Nos sucede alguna vez que cuando la lengua reacciona antes que el cerebro nos invade esa sensación de arrepentimiento. “¡Trágame tierra!”, solemos decir, cuando nos damos cuenta que dijimos una estupidez de la que luego nos arrepentimos.
Sin embargo, hay otras personas que hacen gala de una violenta y venenosa retórica de la que no se arrepienten, lo que se agrava cuando esas estupideces vienen de personas con poder delegado por la población, lo que quiere decir que hablan estupideces a nombre de ciudadanos que no tienen la posibilidad de arrepentirse ni pedir disculpas por ello.
Eso ha ocurrido la semana pasada con los dichos de algunos legisladores y dirigentes que se encuentran cegados por el odio, al punto que no han sido capaces de controlar que sus lenguas actúen antes que sus cerebros.
El lunes, en una conferencia de prensa, el diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS) Rolando Cuéllar concluyó que son extranjeros quienes llevan apellidos como Marinkovic, Larach y Cochamanidis, como si el apellido definiera la nacionalidad de una persona.
Cuéllar debería saber que, con esa lógica, resultaría que él también es un extranjero, ya que su apellido tiene origen en la provincia española de Segovia. Lo mismo ocurre con el presidente Luis Arce, cuyo apellido es originario de las poblaciones castellanas llamadas Arce (Burgos y Cantabria). ¿Por ello, no serán bolivianos?
“No se puede dialogar con extranjeros”, sentenció Cuéllar y remató: “Se escaparon cobardemente de la Segunda Guerra Mundial y ahora han venido a meterse en el Comité Cívico (de Santa Cruz)”. El diputado también debería saber que los líderes cívicos a los que aludió no habían nacido cuando ocurrió esa contienda bélica.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define que estúpido es quien “muestra torpeza o falta de entendimiento para comprender las cosas”. Entonces, claro que sus dichos fueron una estupidez.
Pero no fue sólo él. Un día después, sin ningún respaldo y con el único afán de descalificar al movimiento cruceño que demanda el censo para 2023, el diputado Jerges Mercado (MAS) atacó al rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) señalando que esa casa de estudios superiores “es una de las peores universidades del ranking de universidades bolivianas y aparece en el fondo de la lista de las principales 1.500 universidades del mundo”.
Resulta que, según el ranking de las mejores universidades del mundo elaborado por EduRank.org, con base en métricas de 14.131 universidades de 183 países, la Uagrm se encuentra en el tercer lugar entre 53 universidades de Bolivia. Eso sí, está por debajo de las mejores 1.500 del mundo, ya que ocupa el puesto 5.315 entre 14.131.
A esta lista de actores torpes o con falta de entendimiento para comprender las cosas, también se agrega el diputado Hernán Hinojosa (MAS) con su “brillante” idea de presentar un proyecto de ley para nacionalizar empresas como la Cervecería Boliviana Nacional (CBN), Sofía, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Cooperativa de Agua Potable y Saneamiento Básico (Saguapac), todo porque recibieron pases de circulación durante el paro cívico que se realiza en Santa Cruz.
Hinojosa olvida que esas empresas ya son nacionales y si se refiere a estatizarlas, hay que recordar que el proceso impulsado por su partido le costó a Bolivia al menos 12 derrotas en arbitrajes internacionales que nos costaron a los bolivianos, no a él ni a sus jefes políticos, 714 millones de dólares.
Y, claro, no podía quedar fuera el violento ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Campesinos de Bolivia, Ever Rojas Alvarado, quien con una actitud digna de una pandilla amenazó con “matar a (Fernando) Camacho y Rómulo) Calvo”.
No se le ocurrió mejor idea que resolver “puño a puño” un conflicto tan complejo como el del censo. Para el final, el también dirigente de la Csutcb, Omar Ramírez, amenazó con un “castigo ejemplar” a Santa Cruz, que incluya el desabastecimiento de alimentos.
Los verdaderos líderes deberían buscar la convivencia pacífica y democrática de los bolivianos, alentando el diálogo y la concertación, pero este tipo de dirigentes y legisladores son, por el contrario, un peligro para el país.
Sin embargo, hay otras personas que hacen gala de una violenta y venenosa retórica de la que no se arrepienten.
Los verdaderos líderes deberían buscar la convivencia pacífica y democrática de los bolivianos, alentando el diálogo
FUENTE:
PAGINA SIETE
(31-10-2022)