La guerra en Ucrania causa el éxodo de refugiados más rápido de la historia

“Es la crisis de refugiados más rápida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”, explicaba en su cuenta de Twitter Filippo Grandi, el máximo responsable de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) cuando hacía 10 días que había empezado la guerra en Ucrania. Entonces el número de refugiados era de 1,5 millones. Hoy ya supera los 3,1 millones y se ha convertido en la crisis que ha causado el desplazamiento de forma más veloz de toda la historia.
Que es la crisis de refugiados más rápida en Europa y en el mundo desde el año 1950 lo explican los datos de Acnur. Que es la más veloz de la historia reciente —incluso por encima del movimiento de la II Guerra Mundial, cuando los desplazamientos eran más lentos— lo explica el contexto geográfico, social y económico de este conflicto. Las fronteras abiertas, unas redes de comunicación y transporte modernas han permitido de forma inédita que más de 3 millones de personas hayan cruzado la frontera de su país en menos de un mes. El 75 por ciento de ellos lo han hecho por alguno de los tres países limítrofes con la Unión Europea: Polonia, Eslovaquia y Hungría. Más de 282 mil entraron en Hungría, 228 mil en Eslovaquia, 168 mil en Rusia y también Rumanía y Moldavia han recibido a decenas de miles de refugiados, según las estadísticas que actualiza a diario la organización. A ello deben añadirse los desplazados internos dentro de Ucrania, que Acnur calcula en más de dos millones. La organización teme que la cifra de refugiados llegue a alcanzar en el conflicto los cuatro millones, y que la de desplazados internos se acerque a los siete millones. Esta no es la primera crisis de refugiados en Europa, pero sí es la primera que marca una diferencia respecto a la historia migratoria de los últimos años. “No por la dimensión —no es la que ha movido un mayor número de personas— sino por la velocidad de la huida y la geopolitización del asilo”, explica Blanca Garcés Mascareñas, investigadora del área de Migraciones del Centre d’Afers Internacional de Barcelona (Cidob). En esta ocasión los refugiados sí son bienvenidos: la narrativa política y mediática ha cambiado. Una condición para que se haya producido este éxodo es que las fronteras de Europa han permanecido abiertas para los ucranianos durante el conflicto. A diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones y con otras nacionalidades como en la guerra de Siria, Libia o Irak, los ucranianos no necesitan tramitar ningún visado para moverse por territorio europeo. Para los sirios, libaneses, malíes, afganos e iraquíes —tan sólo por mencionar algunos— poder pedir el asilo “implica muchas veces cometer una ilegalidad antes, ya que llegar a Europa es el primer requisito para solicitar el asilo”, explica Garcés. Cuando la frontera desaparece como barrera de paso, la velocidad de entrada de los refugiados se acelera. Si además, como en el caso de Ucrania, la conexión con Europa se puede hacer por vía terrestre, sin necesidad de cruzar el Mediterráneo ni recorrer medio continente, la migración se produce de forma inmediata. Ayuda Desde que empezó la agresión en la madrugada del 24 de febrero, el Gobierno de Ucrania ha solicitado comida, material de primeros auxilios para niños, medicinas y equipos médicos, pasando por ambulancias, facilidades para el refugio o incluso gasolina. Todas las peticiones se centralizan en el Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias, donde un equipo de unas veinticinco personas pone en marcha la logística para que el material llegue desde los distintos rincones de la UE a Ucrania, en los puntos fronterizos situados en Polonia y Rumanía. Desde ahí, el material se carga en camiones que el Gobierno ucraniano distribuye por el país según las necesidades o bien lo reparten las organizaciones humanitarias. Los países de la UE, junto a Noruega y Turquía —que también dan apoyo— han ofrecido cerca de 100 millones de euros en material y otros 93 millones en concepto de ayuda humanitaria para que Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja y diversas ONG compren el equipo necesario. La entrega es especialmente difícil en el este de Ucrania, donde hay “restricciones” para que puedan acceder las organizaciones, sobre todo en ciudades como Mariúpol o Jarkov, que están sufriendo los mayores bombardeos rusos. Europa central, durante mucho tiempo cerrada, recibe a ucranianos Fueron criticados en 2015 por haber cerrado sus puertas a migrantes y refugiados de Oriente Medio y África y siete años después, los países de Europa Central acogen un número sin precedentes de personas huidas de la guerra de Ucrania. En la última ola de migrantes de 2015 que llevó a más de un millón de refugiados a Europa, los países del llamado grupo de Visegrado (Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa) se opusieron al sistema implementado por la Unión Europea para redistribuir este flujo de llegadas. Pero desde que Rusia atacó a Ucrania el 24 de febrero, los cuatro países excomunistas, que estuvieron bajo la órbita de Moscú hasta 1989, no han escatimado esfuerzos para ayudar a quienes huyen de la guerra. Los analistas citan la cercanía cultural, lingüística y geográfica con Ucrania para cambiar este cambio de estrategia, así como el hecho de que la mayoría de nuevos refugiados son mujeres y niños. “La situación es completamente distinta hoy”, señala el sociólogo Martin Buchtik, director del instituto STEM basado en Praga.
FUENTE: LOS TIEMPOS             (18-03-2022)