Redentor de humildes
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La figura revolucionaria de aquel Cristo, redentor de humildes, ha dado mucho para debatir, en el tiempo y espacio. Hubo una época, inclusive, en que la Iglesia lo consideró como el primer socialista. Hecho que está inscrito en las páginas de la historia universal. Esta afirmación no es invento nuestro.
Él, consecuentemente, es el redentor de humildes, el genuino y el único, porque estuvo inmerso en la realidad social de su época y conocía, por lo tanto, las necesidades más apremiantes de aquéllos. Ratificó su vocación de servicio en pro de los menos favorecidos y ha vivido en las mismas condiciones que ellos. “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”, reiteró (Mt. 8.20). Él derramó su sangre, por sus ideas e ideales. Es el hombre que pasó a la historia, aureolado por la gloria. Pervive en la memoria de la humanidad, por sus acciones altruistas, a favor, particularmente, de sus coetáneos, que atravesaban tiempos de explotación, menosprecio y pobreza. Hechos que significaron, al mismo tiempo, el fortalecimiento de sus inquietudes, que redundaron por la transformación socio – cultural de su pueblo.
Hoy, quienes se dan aires de redentores de humildes son vulgares impostores. Personajes oscuros que no poseen ni mínimamente la estatura moral ni la ética de aquel hombre que revolucionó su mundo. Solo están desesperados por medrar con recursos del erario nacional. Solo se sirven en nombre de los humildes. Y cuando llegan al Poder, se olvidan de ellos.
Fungen como defensores y portavoces de los humildes, cuyo número aumentó no solo en Bolivia sino en el mundo, por la pandemia. Sostienen que fueron predestinados para liberar a los explotados y acabar con los explotadores. Que distribuirían el dinero de éstos entre aquéllos. Con ese propósito no se cansan de propugnar la estatización, la confiscación y expropiación de los medios de producción privados. De ellos que generan empleo y que preservaron, pese a la adversidad del covid-19, las fuentes de trabajo. Con estas actitudes maximalistas los “redentores” piensan construir un venidero sin diferencias. Con mejores condiciones de vida, según ellos.
Con ese propósito siembran cizaña e inquina entre la población humilde. Inyectan odio contra quienes tienen suficientes recursos económicos, a pesar de que éstos son unos cuantos y cumplen con sus contribuciones al erario nacional. Los “redentores” dividen al país, con argumentos racistas y regionalistas, entre oriente y occidente. Proliferan con un discurso coincidente, en una democracia deteriorada por intereses mezquinos. Muestra dudosas inclinaciones, la mayoría de ellos. Unos de tez oscura y otros de tez clara. Están desprovistos de un afán verdadero de servicio al país.
Es más, quienes dijeron ser defensores de humildes, en la ex Unión Soviética –en el país invasor de nuestros días–, resultaron los oligarcas más importantes del mundo. Con fortunas que se equiparan, o quizá sean superiores, a sus similares de las naciones capitalistas.
En suma: habría que tener cuidado con quienes dicen ser “redentores” de humildes
FUENTE:
EL DIARIO
(16-03-2022)