Microtráfico de drogas, ahora dentro de casa
Una investigación de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) descubrió un clan familiar que se dedicaba a la venta de droga al raleo, que operaba desde licorerías y tiendas de barrio en Satélite Norte, en el norte cruceño, en la jurisdicción del municipio de Warnes.
El operativo permitió destapar uno de los graves problemas que implica ser un país productor de cocaína y es el consumo local, que existe en todas las ciudades bolivianas, aunque nadie dice ni hace nada por desbaratar ese negocio ilegal y perjudicial para la salud principalmente de los jóvenes y las economías familiares.
En este caso, se trata de un clan dirigido por Paola Pérez Ledezma, de 32 años, que con la venta de droga en pequeñas dosis amasó una fortuna que le permite tener 21 inmuebles en Satélite Norte.
En pleno Carnaval, la Policía llevó adelante una serie de órdenes de allanamiento en cinco viviendas en las que encontró grandes cantidades de cocaína, marihuana y armas de fuego. Se detuvo a cinco personas, entre ellas la hermana y la madre de Paola Pérez, pero ella misma estaba prófuga hasta ayer por la tarde, cuando se entregó.
La jefa del clan armó toda una estructura de distribución de la droga, que le permitía llegar a jóvenes estudiantes de más de 300 barrios en esa populosa zona del norte, y que incluía no solo cocaína y marihuana envasada en pequeñas dosis en nylon transparente, sino también pastillas que se consumen principalmente en fiestas de jóvenes.
En los operativos, se detuvo por segunda vez a la hermana de Paola Pérez, porque ella ya estaba recluida en Palmasola, pero había sido beneficiada por la justicia que le otorgó libertad.
Durante varios días, Paola Pérez huyó de todos y cada uno de los operativos que la Felcn ejecutó en Satélite Norte por un detalle muy sencillo: ella tiene aliados en la Policía, que le alertaban cuando se iba a desarrollar un operativo para detenerla. La jefa del clan y dueña de los 21 inmuebles es conocida como la ‘reina del microtráfico’.
Según las primeras investigaciones, supuestos policías son quienes proveen la droga al clan para que este lo venda por unidades. También se supo que la actual pareja de Paola Pérez sería un policía activo, con quien construyó una casa en Satélite Norte.
Hay sospechas de una supuesta protección que recibiría el clan familiar desde la Policía. El 26 de febrero, al día siguiente del operativo de allanamientos, los policías asignados al caso fueron separados de las investigaciones por órdenes superiores. Es más, en una inspección de los lugares ocupados se descubrió que los letreros de “Incautado por Ley 1.008” que se dejaron en esas viviendas, fueron borrados y en al menos tres casas clausuradas continuaba la venta de la droga.
El microtráfico es un serio problema en sí mismo porque involucra al consumo y el consumo suele ser identificado como uno de los orígenes del narcotráfico: si alguien produce droga, es porque otro la consume. Eso suele decirse cuando las autoridades quieren culpar a los grandes países consumidores como Estados Unidos de la droga que se produce en Bolivia.
Ahora el problema lo tenemos dentro: siempre fue así, pero pocas veces se consiguen evidencias como en este caso. Hay clanes que se dedican a la venta de pequeñas dosis de cocaína, exactamente igual que ocurre en Brasil, Europa o Estados Unidos. ¿Qué van a hacer las autoridades del Gobierno al respecto? Mirar a otro lado no sirve, un país que produce también consume sus drogas porque tienen precios relativamente accesibles, y su consumo atrapa a jóvenes que muy pronto se ven envueltos en un círculo vicioso de adicción y se involucran en actividades delictivas para conseguir dinero que les permita comprar más cocaína o marihuana
FUENTE:
EL DEBER
(10-03-2022)