Analistas: más tensiones y corrupción en política y deterioro de la economía en 2022
El economista y también exdirector del Banco Central José Gabriel Espinoza cuestionó las políticas económicas de Luis Arce porque impulsa el rentismo y el estatismo para hacer una “redistribución” de los fondos generados en la gestión de los recursos naturales, pero dijo que esa política es más declarativa que efectiva.
Las tensiones políticas y la corrupción como producto de la concentración del poder asi como un deterioro de la economía marcarán el escenario nacional en 2022, indicaron la socióloga y analista política María Teresa Zegada y el economista José Gabriel Espinoza en sendas exposiciones que partieron de un visión retrospectiva de lo acontecido en el país el año pasado y sus perspectivas para el 2022.
Los analistas participaron en un conversatorio organizado por el Centro de Espiritualidad Ignaciana (CEI) moderado por Carlos de la Riva y difundido por la Agencia de Noticias Fides (ANF), cuyo título era: "¿Qué pasó en Bolivia el 2021? Análisis y perspectivas en el campo político y la economía".
Para Zegada, las tensiones políticas entre el oficialismo y la oposición no fueron resueltas en los comicios del 2020, pese al triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS) con un 55 % de los votos para hacer presidente a Luis Arce, así como al hecho de que los opositores tampoco han logrado superar el 30 % de respaldo nacional como ha ocurrido en las dos últimas décadas.
Según la analista, la polarización ocurre porque el MAS volvió al poder con la decisión de hacer “un ajuste de cuentas” con los opositores que auparon al gobierno de transición de Jeanine Añez y están siendo perseguidos, pero, a la vez, algunos de ellos lograron triunfos regionales para seguir en el tablero político.
“No ha desaparecido la polarización política. Son llagas muy abiertas. Veamos el caso de la expresidena Añez en la cárcel”, apuntó la politóloga y socióloga, lamentando que no se hayan establecido las responsabilidades de la crisis sucedida en 2019 que ha producido una confrontación entre los discursos de “golpe de Estado” versus “fraude electoral”.
Además, según Zegada, el MAS enfrenta problemas para gobernar porque tiene que administrar las tensiones con la oposición, pero también con las corrientes internas del partido y con los liderazgos que nacieron en su seno, pero que se han separado del partido.
El MAS no es un bloque homogéneo, de tal forma que actualmente hay una disputa interior entre al menos tres corrientes: una tecnocrática vinculada a Arce, otra detrás de Evo Morales apoyado por los cocaleros del Chapare y una tercera vinculada a las bases sindicales aymaras ligada al vicepresidente David Choquehuanca, señaló Zegada.
Las peleas se dan por razones ideológicas, pero también por intereses y “cuotas de poder” cuando los sectores sociales quieren llegar a los espacios del Gobierno.
“Eso está dificultando muchísimo la gestión del presidente Arce”, apuntó.
Además, afirmó que hay un deterioro de las instituciones que deben preservar por el bien común, que la polarización ha penetrado en la misma sociedad y dificulta hacer pactos políticos y ha comenzado a agravarse la corrupción en las instituciones del Estado.
En ese sentido, dijo que el modelo del “estado-centrismo” que implica una concentración de poder en el Ejecutivo tiene como otra de sus caras a la corrupción.
“Y esto ya lo dijo René Zabaleta desde el 52. La forma en que el Estado funciona cuando concentra demasiado poder es a través del intercambio con la sociedad, intercambio de favores, intercambio de bienes. Se comienza a generar un sistema de corrupción que es consustancial al Estado”, apuntó la profesora universitaria.
Gabriel Espinoza: la “redistribución” es más declarativa que efectiva
El economista y también exdirector del Banco Central José Gabriel Espinoza cuestionó las políticas económicas de Luis Arce porque impulsa el rentismo y el estatismo para hacer una “redistribución” de los fondos generados en la gestión de los recursos naturales, pero dijo que esa política es más declarativa que efectiva.
“Si uno mira lo que se distribuye en todos los bonos estamos hablando de entre 600 y 700 millones de dólares al año, cuando las remesas que mandan los trabajadores a Bolivia están en el orden de los 1.200 millones y este año prácticamente hemos llegado a los 1.400 millones de dólares”, apuntó el economista.
Asimismo, cuestionó que el gobierno impulse la “demanda interna” con el endeudamiento externo e interno del Estado en un escenario de alta informalidad porque ocho de cada diez trabajadores están en ese ámbito, lo que significa que tienen una ocupación con ingresos volátiles, pero no un empleo formal con protección social y seguros.
También sostuvo que la demanda interna tiene como otro pilar el tipo de cambio del dólar que está congelado desde hace más de una década y observó que la gente ahora asocia ese congelamiento con estabilidad por lo que cree que el Gobierno no lo cambiaría.
“Se van a quemar muchas naves antes de tocar el tipo de cambio porque esto es el ancla de las expectativas de la gente, el ancla que permite darle cierto discurso de estabilidad, y recordemos que el Presidente ha llegado prometiendo estabilidad”, sostuvo Espinoza.
Espinoza agregó que la inversión pública que es otra columna de la política económica del país no alcanzará el objetivo que tenía previsto para el 2021 de 4.000 millones de dólares porque el gobierno no tuvo recursos y aplicó un control de caja para no entregar los fondos a los municipios y las regiones; podría superar apenas los 2.300 millones de dólares.
“La inversión pública también se encuentra frenada”, sostuvo y agregó que la consecuencia será que los servicios municipales de salud y educación se harán más precarios.
El analista resumió que en general “lo que estamos esperando para el 2022 es más de lo mismo” con un menor crecimiento económico al margen del esfuerzo público porque hay una depresión de la demanda interna producto del deterioro del mercado laboral y por una reducción de expectativas de los actores económicos.
FUENTE:
ANF
(23-02-2022)