Días de terror en Ballivián: de la furia a vigilar la casa del asesino
Muchas personas intentaron quemar la vivienda. Luego, los vecinos realizaron turnos para vigilar el inmueble y la escena de los crímenes de Richard Choque Flores.
“Vivo 30 años en la zona Ballivián (El Alto). Nunca pensé ver algo así. Para nosotros fue algo muy fuerte, fue como un balde de agua fría. Estamos indignados”, dijo Miriam Vargas, integrante de la junta vecinal del barrio donde se encuentra la casa del asesino y violador, Richard Choque Flores. Desde la noche del lunes, ella perdió el sueño y no deja de sentir un dolor profundo al ver la llegada casi a diario de mamás y papás que buscan rastros o algún dato de sus hijas desaparecidas.
“Como madre y vecina, estoy muy indignada”, comentó Vargas y aseguró que pasó de la consternación a la decisión de hacer algo para conseguir que los crímenes del asesino no queden en la impunidad. Por eso, junto con los otros integrantes de la junta vecinal, se organizaron para cuidar la casa y gestionar la llegada de peritos de la Fiscalía y la Policía para proteger la escena del crímen y recoger evidencias.
Días antes, en la zona, se impulsó la furia. La noche del lunes, horas después del hallazgo de los dos cuerpos de Lucy e Iris, muchos vecinos se enojaron y se trasladaron para protestar en la casa del feminicida. Unos lanzaron piedras, otros patearon las puertas, otros pedían a gritos que los familiares del delincuente abandonaran la vivienda y otros prendieron fuego en una de las puertas del inmueble.
“El día lunes, una turba al calor de las noticias, quería tomar y quemar la casa. Nosotros como junta vecinal decidimos resguardar (el inmueble) y estamos acompañando la investigación de los fiscales porque la gente quiere tomar y destruir la casa. Si eso ocurre, se destruyen las evidencias, sólo estamos dando las condiciones para que las autoridades culminen con toda la investigación”, dijo Franklin, otro integrante de la junta.
Para Vargas, la reacción de la gente la noche del lunes tiene una explicación. “Lo que pasó que los vecinos han visto en las noticias lo que ha sucedido y se han indignado al ver que en la casa -donde se encontraron los cadáveres de las dos adolescentes- prendan la luz y la televisión como si nada hubiera pasado. Entonces, los vecinos se han molestado, han quemado una llanta en la puerta y el fuego se ha expandido hasta uno de los cuartos”, contó.
“(Los familiares del asesino) han llegado como si no hubiera pasado nada, cuando ahí se ha cometido un crimen, cuando puede ser un cementerio, no sabemos. Los vecinos más cercanos estaban indignados”, agregó Vargas. “Prendieron la llanta para que los que estaban en el interior de la casa se vayan, pero ellos no querían salir y botaron agua y cosas por la ventana. La gente se enojó más”, relató.
Al lugar llegaron los bomberos y la Policía. Al principio, la gente se enojó con los efectivos, quienes tuvieron que lanzar gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Más tarde, los uniformados lograron apagar el fuego y ayudaron a salir de la vivienda a los familiares del feminicida.
Según la vecina, los bomberos controlaron el incendio y sacaron montones de ropa y objetos chamuscados a la puerta de la vivienda. “Ellos sacaron (las prendas y los objetos) para que el fuego se apague”, contó.
La casa de la escena del crimen tiene dos plantas y un patio grande que parece un canchón abandonado. Antes las paredes de la fachada eran de color blanco, ahora están repletas de carteles y grafitis que dicen: “Castración a los violadores”, “Justicia para nuestras hijas” y “Pena de muerte para el violador y asesino, y cárcel para el juez (que liberó al delincuente”.
En el lugar, según varios testigos, vivían la mamá y la hermana de Choque. Tenían una casi nula interacción con los vecinos. “No eran muy sociables, eran de saludo y nada más. Él no hablaba con nadie”, contó otra vecina.
Muchas personas piensan que la junta vecinal de la zona Ballivián no hace nada o se enojan con los dirigentes por evitar la toma de la casa, aseguró Franklin e indicó que esos ciudadanos están totalmente equivocados. “Nosotros hicimos (gestiones) para que las autoridades vengan aquí para hacer las investigaciones”, dijo.
La otra representante de la zona Ballivián da más detalles. “La junta vecinal se ha movilizado para que la Fiscalía y la Policía vengan aquí, sobre todo por la seguridad de todos”, aseguró Vargas. “Nuestro trabajo es coadyuvar las investigaciones para que no entren a la casa malentretenidos y gente que no corresponde”, dijo e indicó que así cuidan la integridad de la vecindad.
Desde la noche del lunes, los vecinos, en especial los representantes de la junta directiva, hacen turnos para cuidar la casa del asesino y hacen todas las gestiones para que las autoridades realicen las investigaciones en el lugar. “Estamos resguardando la vivienda y lo hacemos por las investigaciones, queremos que esto se esclarezca”, reiteró Vargas.
Pese a los esfuerzos es casi imposible evitar que la gente se acerque a la puerta de la casa y comience a buscar entre los montones de ropa y objetos chamuscados por el fuego. “Encontramos anillos de promoción”, dijo una mujer, mientras mostraba las joyas a un periodista que se trasladó al lugar para hacer una transmisión “en vivo” para un programa de televisión. “Deben ser de las víctimas”, indicó.
Además, mamás de jóvenes que se encuentran desaparecidas se trasladaron a la casa del feminicida para buscar entre los montones de ropa quemada una prenda o algún rastro de sus hijas. Muchas llevan las fotografías de sus retoños y cuentan a los periodistas todo el calvario que enfrentan para encontrar a sus seres queridos.
Estas escenas se repitieron en los últimos días. El viernes, cuatro días después del macabro hallazgo, la Fiscalía y la Policía volvieron a la casa para hacer rastrillajes, recolectar evidencias y precintar la escena del crimen.
Para muchos de los ciudadanos, esta reacción es tardía. “Después de tantos días vienen”, gritó un vecino que se dio cita en el lugar el viernes, cuando ya se encontraba estacionada una retroexcavadora para demoler la vivienda. Al final, la idea fue descartada por la Fiscalía. Incluso ese día, la alcaldesa Eva Copa llegó con maquinaria pesada para cumplir con el pedido de muchos vecinos, quienes presumen que en el lugar existen más cuerpos enterrados.
Según la dirigencia, todos los vecinos coincidieron en algo: no quieren que la familia del feminicida regrese a vivir en el lugar. “No quieren que vuelvan esas personas ni sus parientes de tercera o cuarta generación. Quieren que ese lugar se vuelva una posta sanitaria”, explicó Vargas. “Es que ha sido un golpe muy duro”, agregó.
FUENTE:
PAGINA SIETE
(30-01-2022)