El contrabando gana la batalla
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Durante el año que termina, el contrabando ha ganado todas las batallas y solo ha perdido pequeños combates. Como van las cosas, ese flagelo está a punto de ganar la guerra.
Las autoridades del Estado Plurinacional desplegaron algunos esfuerzos por medio de la entidad aduanera respectiva, encargaron a las fuerzas armadas la lucha contra los contrabandistas, los funcionarios aduaneros hicieron algunos decomisos y se lanzó una amplia campaña publicitaria para combatir el flagelo. Pero…
La lucha oficial fue inútil. En todos los frentes los contrabandistas siguieron haciendo de las suyas, se burlan de las campañas, causando estragos en la economía nacional, especialmente en la industria, la agricultura, el comercio y los consumidores. Es más, no hay esperanza para que la bacteria sea erradicada y el país se vea a salvo de esa epidemia que está sobrepasando con sus armas letales y sus “encantos” todas las trincheras defensivas que han puesto las autoridades del gobierno plurinacional para evitar su progreso y derrotarla.
Se destaca en esa estéril ofensiva contra el contrabando la inútil y costosa campaña publicitaria que anuncia decomisos y quema de camiones. Dicha campaña recibe sugerencias, y noticias al respecto provocan una sonrisa piadosa. También brilla, por su impacto, la información sobre que ahora el país ha sido invadido por la coca que entra de contrabando de Perú en forma masiva y que arruinará a los campesinos cocaleros de Yungas y Chapare, así como a sus patrocinadores.
Pero esa no es la cuestión. El asunto es que la campaña contra el contrabando en general, como la tiene en la mira el gobierno, es un fracaso, porque no ataca las causas y se limita a combatir los efectos, procedimiento prosaico que, en vez de curar la enfermedad, la agrava y, por tanto, va a dar muerte al enfermo.
En efecto, las autoridades ministeriales y secundarias no tienen la menor noción de que no hay efecto sin causa y que mientras no se ataque las causas (que con frecuencia las incrementan), no habrá resultado efectivo posible. Tales funcionarios están dedicados, tal vez con la mayor inocencia, a cumplir su responsabilidad, pero sin darse cuenta de que no están actuando como corresponde.
Entretanto, parte de la población boliviana seguirá engordando con ese negocio, mientras la otra parte deberá acostumbrarse a consumir lo que llega por contrabando.
FUENTE:
EL DIARIO
(26-12-2021)