Tres poblaciones que desafían a la COVID
El Alto, Trinidad y Cobija son tres ciudades en las que una gran parte de sus habitantes se resisten a recibir la vacuna anticovid para protegerse de los efectos más virulentos de esta enfermedad que afecta a Bolivia desde el 10 de marzo de 2020 y que ha dejado 19 mil pacientes fallecidos.
Después de haber atravesado por tres olas, con miles de contagios y cientos de muertes en los nueve departamentos del país, las cifras bajaron considerablemente, lo que dio lugar a que parte de la población dejara de lado las medidas de bioseguridad y se olvidara de que tiene en la vacuna contra el coronavirus un aliado para protegerse de los efectos más perniciosos de esta enfermedad.
Los médicos y las autoridades de salud han explicado sobreabundantemente sobre los beneficios de la vacuna, sin embargo, muchas personas se sirven de ciertos mitos para rechazar la inmunización.
Algunas personas consideran que ya no es necesario vacunarse porque la situación está totalmente controlada, otras que es suficiente aplicarse remedios caseros, mientras que otra parte cree que mediante la vacuna se colocan chips para rastrear a las personas, que pueden convertirse en hombres lobo o que produce esterilidad.
Lo que debe quedar sentado, al margen de que pueda haber alguna molestia tras la aplicación de la vacuna, es que este inmunizante protege a la persona de sufrir las consecuencias más fuertes del virus, es decir, se evita que la enfermedad la envíe a terapia intensiva, tal como sucedió en las tres primeras olas cuando las camas de internación estaban totalmente ocupadas y no había espacio ni “para un alfiler.
En las dos primeras olas se veía a familias enteras peregrinando por un espacio en los hospitales, otras formando largas filas para conseguir un tubo de oxígeno medicinal y, lo más triste, personas que veían fallecer a sus parientes en las puertas de los hospitales, con la impotencia de no poder hacer nada.
Tras las tres primeras olas y la cuarta en ciernes, la población ya debió haber aprendido la dura lección, aunque por las malas, que con este virus no se puede bajar la guardia, porque llega rápido y en algunos casos aniquila a las personas en cuestión de días, especialmente a los pacientes que tienen enfermedades de base.
Las tres ciudades aludidas en este editorial vacunaron a apenas el 50% de su población meta con las dosis correspondientes, cuando lo mínimo que se requiere para conseguir la inmunidad de rebaño es de 70%.
Por eso, y ante la inminente cuarta ola que puede dejar efectos devastadores en la población, se debe insistir que la gente tiene que acudir a los centros de vacunación, no dejar de lado las medidas de bioseguridad y que se aleje, en lo posible, de las grandes concentraciones de personas, sí es que valora su vida y la de su entorno más cercano.
FUENTE:
OPINION
(21-11-2021)