No crujan tanto los dientes

Quisiera entender qué se siente estar parado aplaudiendo a un desbocado líder cívico, sin comprender su discurso lleno de amenazas no al gobierno sino al pueblo que dice defender con estas palabras: “Se tiene que abastecer porque después no caminará nada ni nadie en la calle”, mientras que el escozor de su nariz se hace más evidente entre grito y grito, cada vez atraviesa esa cabeza delirante de poder mezquino y racista, que vociferar, amenazar e insultar a las personas lo hace un líder, mientras le pica la nariz que le recuerda que tiene que seguir protegiendo el interés del que le alivia la picazón.
Quisiera entender qué se siente estar parado aplaudiendo a un desbocado líder cívico, sin comprender su discurso lleno de amenazas no al gobierno sino al pueblo que dice defender con estas palabras: “Se tiene que abastecer porque después no caminará nada ni nadie en la calle”, mientras que el escozor de su nariz se hace más evidente entre grito y grito, cada vez atraviesa esa cabeza delirante de poder mezquino y racista, que vociferar, amenazar e insultar a las personas lo hace un líder, mientras le pica la nariz que le recuerda que tiene que seguir protegiendo el interés del que le alivia la picazón. En este panorama desconcertador de una Bolivia con dos realidades tan diferentes una que simplemente sigue adelante totalmente dolida por el los hechos vividos; primero entran los fanáticos con la biblia camuflada y con fusiles de asalto salpicados de sangre que es bendecida por los rezos de monstruos arrodillados clamando por la muerte de los que consideran diferentes, pero la verdad les duele a estos indolentes llamados pititas es que todos somos iguales, pero la diferencia es que ellos los pitas están llenos de complejos y resentimientos de clase, mezclado con la hipocresía de sus oraciones cómplices de muerte y dolor de un año lleno de asaltos al pueblo dejándolo pobre y sin empleo, con una pandemia que termino de arrebatarnos lo poco que estos ladrones nos dejaron. Después vine un estado elegido democráticamente, con un presidente que tiene la receta económica para salir de esta crisis, demuestra en su primer año de gestión números positivos en la balanza comercial termina en positivo y un crecimiento del PIB en el último trimestre llegando a un 9,4%. Pero nadie se imaginaba que nuevamente este batallón de zombis con rosarios y plegarias por muertes, este grupo de buitres que siguen al hombre con picazón en la nariz, volverían atacar con la misma receta, medios de comunicación difamadores y amarillistas, gente desclasada y llena de odio al prójimo, sin ningún sentido de la historia y por lo tanto sin memoria. Y todo este aparato pagado por un pequeño grupo de familias podridas en dinero mal habido, que no desean dar cuentas de como obtuvieron sus fortunas, pero nos dan una idea de la forma que la obtuvieron y es por esa razón que no quieren que se ejecute la ley 1356, dando las razones suficientes que su riqueza nunca fue legal, para que entiendan los que se arrodillan buscando muerte, estos ganaron su fortuna con narcotráfico, corrupción, venta de armas, contrabando, trata de personas, explotación infantil, venta de órganos y lavando de dinero mal habido. Saliendo de este panorama de odio y discriminación, a tan solo unos kilómetros se ve el progreso como es la construcción de la carretera doble vía el Sillar, que tiene cerca de 13 puentes, 4 túneles que atraviesan las montañas de piedra, con más de 1.200 empleos directos y cientos de indirectos, beneficiando al país con progreso y mejorando el traslado de los bolivianos y de la mercadería de importación y exportación, esa es la Bolivia que deseamos todos, poder trabajar en paz para progresar ese es el camino a seguir llenos de esperanza en un mañana con igualdad y sin discriminación.
FUENTE: AHORA EL PUEBLO             (14-11-2021)