Violencia sexual contra infantes
El abuso sexual infantil es una de las formas más terribles de violencia contra la infancia y conlleva efectos catastróficos en la vida de los niños y las niñas que lo sufren.
El abuso sexual infantil es una de las formas más terribles de violencia contra la infancia y conlleva efectos catastróficos en la vida de los niños y las niñas que lo sufren.
Supone la imposición de comportamientos de contenido sexual por parte de un adulto hacia un niño o una niña, realizado en un contexto de desigualdad y asimetría de poder, habitualmente a través del engaño, la fuerza, la mentira o la manipulación.
El abuso sexual infantil puede incluir violación sexual, aunque también actividades sin contacto directo como el exhibicionismo, la exposición de infantes a material pornográfico, el acoso o la utilización o manipulación de niños o niñas para la producción de material visual de contenido sexual.
La explotación sexual infantil y la trata con fines de explotación sexual son las formas más extremas en que se manifiesta esta violencia. Supone la utilización de menores de edad en actos de naturaleza sexual con hombres adultos, hasta el completo deterioro físico y mental del infante, normalmente, llevando el menor a la muerte.
Todas las formas de violencia sexual contra la niñez derivan en un problema social que traerá consecuencias en su vida, en su entorno y en todos y cada uno de los contextos en los que la víctima se desarrolla.
Existen tres modos fundamentales en los que se manifiesta la violencia de naturaleza sexual contra la infancia: Abuso sexual infantil con o sin contacto físico; Imágenes de abuso sexual a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación; Explotación sexual infantil y trata.
También se consideran violencia las actividades sexuales impuestas por un niño a otro si el primero es considerablemente mayor que la víctima o utiliza la fuerza, amenazas y otros medios de presión.
Vivimos en un planeta enfermo, donde se reportan más de 80,000 casos al año de abuso sexual a los niños/niñas, pero el número de casos que no se reporta es aún mayor, ya que los niños tienen miedo de decirle a alguien lo que les pasó y el proceso legal para validar un episodio es difícil. El problema debe ser identificado, se debe poner fin al abuso y el niño debe de recibir ayuda profesional. El daño emocional y psicológico a largo plazo debido al abuso sexual puede ser devastador para el niño si no se le trata adecuadamente.
No hay niño preparado psicológicamente para un acto sexual. Por eso es necesario educar a la sociedad en general, para evitar que los niños entren en contacto con adultos enfermos que puedan dañar su integridad física y mental.
Además, los Estados deben extremar esfuerzos para terminar con la trata de personas y en particular de niños.
¿Hasta cuándo las personas sanas tendrán que estar a merced de hombres enfermos? Ya estamos en el siglo XXI y no debemos callar ante la barbarie que representa la trata de personas y peor, ante la tortura de infantes, a través de la violencia sexual, para el placer de psicópatas que no tienen condiciones mentales de vivir, sanamente, en sociedad.
¡Basta de Violentar a la Infancia!
FUENTE:
AHORA EL PUEBLO
(14-11-2021)